En el plano financiero, los fondos mostraron una participación moderadamente compradora en soja, con mayor protagonismo en el mercado de aceite, mientras que la harina se mantuvo más equilibrada. A nivel físico, Brasil continúa exportando a un ritmo inferior al del año pasado, aunque con una mejora significativa en los basis, reflejando una oferta más ajustada en Sudamérica.
El contexto internacional también está marcado por la expectativa en torno a la política monetaria de Estados Unidos, donde la Reserva Federal podría mantener las tasas sin cambios en medio de tensiones geopolíticas que impactan en los mercados energéticos y financieros.
En el mercado de granos, el maíz sigue de cerca la dinámica de la soja en la competencia por área de siembra en la próxima campaña estadounidense, mostrando variaciones limitadas. Por su parte, el trigo enfrenta un escenario climático adverso en las Grandes Llanuras del sur de Estados Unidos, con deterioro en las condiciones de cultivo, aunque los precios continúan presionados por factores técnicos y toma de ganancias.
En China, la actividad de molienda muestra señales de recuperación, acompañada por una caída en los stocks de poroto, harina y aceite, lo que sugiere una demanda interna firme en el corto plazo. Sin embargo, el mercado global de aceites vegetales continúa condicionado por una demanda importadora débil, que contrarresta las expectativas positivas vinculadas al biodiésel.
Brasil se posiciona como un foco clave de atención, en un contexto de creciente tensión económica y logística. Se multiplican los riesgos asociados a la cadena de suministro, con rechazos sanitarios en embarques, caída en las importaciones de diésel y subas en los precios del combustible. A esto se suman amenazas de huelga de camioneros y posibles medidas de fuerza en puertos, lo que podría afectar el flujo exportador.
En este marco, el gobierno brasileño se encuentra evaluando medidas relevantes, incluyendo ajustes en políticas vinculadas a biocombustibles, en una instancia clave para contener la presión inflacionaria y garantizar el normal funcionamiento del sistema logístico.
Por Esteban Moscariello


