Esa experiencia fue presentada recientemente en el Congreso Internacional de Ortopterología, realizado en San Martín de los Andes, uno de los encuentros científicos más importantes del mundo sobre el estudio y manejo de langostas y tucuras. El evento reunió a investigadores y especialistas de casi 40 países.

Durante el congreso, el piloto aeroaplicador Juan Molina, secretario de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA), socio fundador de Grupo APC y fundador de la Fundación Benet, compartió el proceso que permitió mejorar significativamente las estrategias de control de la plaga en el país.

Según explicó, uno de los primeros desafíos fue detectar que muchas de las técnicas y calibraciones que se utilizaban en las aplicaciones no estaban dando los resultados esperados, lo que generaba dudas sobre la eficacia de las aplicaciones aéreas.

A partir de ese diagnóstico comenzó un trabajo conjunto entre organismos públicos, técnicos y operadores del sector aeroagrícola para mejorar la calidad de las aplicaciones.

En ese proceso, desde FeArCA y Grupo APC se trabajó junto al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en el desarrollo de la guía técnica para control de langostas, un documento que sistematiza criterios operativos para las aplicaciones aéreas y que hoy es utilizado como referencia para enfrentar este tipo de emergencias sanitarias.

"El control efectivo de langostas no depende solo de la tecnología disponible; requiere conocimiento técnico, calibración adecuada de los equipos y capacidad operativa para intervenir rápidamente en grandes superficies", explicó Molina durante su disertación.

Uno de los puntos centrales de la experiencia argentina fue el rol de la aviación agrícola, que en muchos casos se convierte en la única herramienta capaz de intervenir rápidamente en zonas extensas o de difícil acceso para equipos terrestres.

Durante la presentación también se abordaron nuevas tecnologías que comienzan a incorporarse al manejo de la plaga, entre ellas el uso de drones para aplicaciones específicas, incluso con la posibilidad de realizar tratamientos nocturnos; una estrategia que puede mejorar la eficacia del control en determinadas etapas del ciclo biológico de la langosta.

En el marco del congreso también se presentó AgroFormar, una iniciativa impulsada por la Fundación Benet, orientada a fortalecer la capacitación técnica y el acceso al conocimiento para mejorar la calidad de las aplicaciones agrícolas.

En los últimos años Argentina también se ha convertido en un punto de encuentro para el intercambio técnico internacional sobre esta problemática. Desde hace más de cinco años se realizan en el país jornadas y capacitaciones donde participan especialistas de distintos países interesados en conocer la experiencia desarrollada en el control de la plaga.

El Congreso Internacional de Ortopterología reúne periódicamente a científicos y especialistas que trabajan en el estudio de langostas y tucuras, plagas que históricamente han provocado crisis agrícolas y alimentarias en distintas regiones del mundo.

La participación argentina permitió compartir con la comunidad científica internacional una experiencia donde la combinación de conocimiento técnico, tecnología y cooperación institucional permitió mejorar significativamente la capacidad de respuesta frente a una de las plagas más desafiantes para la producción agrícola global.