Durante el fin de semana se registraron varios acontecimientos vinculados a la escalada del conflicto, aunque el cierre de los mercados financieros evitó reacciones inmediatas. De esta manera, la semana comienza en un contexto similar al del cierre anterior: con un mercado energético firme y los operadores atentos a la evolución de los acontecimientos geopolíticos en los próximos días.
El petróleo mantiene una tendencia sólida impulsada por los riesgos sobre el suministro global. El crudo WTI cotiza en Nueva York apenas por debajo de los 100 dólares por barril, mientras que el Brent en Londres se ubica ligeramente por encima de ese nivel psicológico. La persistente tensión en la región refuerza la preocupación de los mercados energéticos, especialmente por el papel estratégico que desempeña el Golfo Pérsico en el comercio mundial de petróleo.
En este contexto, el mercado de granos inicia la semana con una dinámica diferente. A pesar de la fortaleza del petróleo, el complejo de soja registra caídas en la Bolsa de Chicago. Los futuros de soja retroceden cerca de 30 puntos en los principales vencimientos, lo que representa pérdidas superiores al 2%. La debilidad también se extiende a los subproductos, con descensos en los precios de la harina y el aceite de soja.
El retroceso se produce luego de un cierre más moderado el viernes pasado. Los fondos especulativos ya mantienen una posición compradora considerable en el complejo sojero, lo que deja al mercado expuesto a episodios de toma de ganancias, especialmente tras las subas acumuladas en jornadas previas.
Por el contrario, el maíz continúa captando la atención de los inversores. El último informe de posicionamiento de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) reveló la mayor semana de compras de fondos en maíz en los últimos siete años. Este interés se explica en parte por la estrecha relación entre el cereal y el mercado energético a través del sector de etanol en Estados Unidos.
El trigo también sigue siendo un activo sensible dentro del actual contexto geopolítico. Además de su rol clave en el comercio mundial de alimentos, el cereal continúa funcionando como un indicador relevante para los inversores frente a los riesgos internacionales.
En el plano climático, los operadores siguen monitoreando de cerca la situación de los cultivos de trigo de invierno HRW en las Grandes Llanuras del sur de Estados Unidos. La persistencia del déficit hídrico en la región se combina ahora con un marcado aumento de las temperaturas, que durante esta semana podrían ubicarse hasta 10 grados por encima de los niveles estacionales normales.
A este escenario se suma una agenda macroeconómica particularmente intensa. Durante esta semana se llevarán a cabo reuniones de política monetaria de varios de los principales bancos centrales del mundo, entre ellos la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Popular de China.
En el caso de la Reserva Federal, el consenso del mercado espera que las tasas de interés se mantengan sin cambios. Sin embargo, algunas instituciones financieras comenzaron a retrasar sus previsiones de recortes. Barclays, por ejemplo, ahora proyecta solo una reducción de tasas en 2026 en lugar de dos, reflejando las persistentes presiones inflacionarias.
Con un escenario marcado por tensiones geopolíticas, petróleo firme y decisiones clave de política monetaria, los mercados agrícolas atraviesan una etapa de ajustes y reposicionamiento. Los operadores permanecen atentos a cualquier novedad en Medio Oriente, ya que la evolución del conflicto continuará siendo un factor determinante para la dinámica de los precios en los mercados de materias primas.
Por Esteban Moscariello


