Durante el fin de semana no hubo señales de distensión en el Golfo Pérsico. Se reportaron nuevos ataques contra infraestructura energética en Irán, mientras que Teherán respondió con ataques con drones hacia países vecinos. Al mismo tiempo, Israel advirtió que podría considerar como objetivo al eventual sucesor del actual líder supremo iraní, lo que mantiene elevada la prima de riesgo en los mercados energéticos.
En el plano agrícola, las novedades fundamentales fueron limitadas y la atención del mercado se concentró en el informe de posicionamiento de fondos. Los datos mostraron compras especulativas en maíz muy superiores a lo esperado, mientras que en aceite y harina de soja las posiciones resultaron menores a las anticipadas por el mercado.
Desde el punto de vista técnico, algunos operadores consideran posible una apertura con gap alcista si ciertos niveles clave son superados en los contratos de mayo. Para la soja, el umbral se ubica en 1202 ¾ centavos, para el maíz en 462 centavos y para el trigo de Chicago en 618 ½ centavos. Sin embargo, tras el fuerte rally observado el viernes, muchos analistas creen poco probable una suba inicial demasiado agresiva.
El mercado también aguarda el próximo informe WASDE del United States Department of Agriculture, programado para el martes, cuyas estimaciones preliminares se ubican muy cerca de los números publicados en febrero, por lo que no se esperan grandes sorpresas desde el punto de vista fundamental.
En paralelo, el complejo de materias primas atraviesa uno de sus momentos más dinámicos de los últimos años. El S&P Goldman Sachs Commodity Index registró recientemente su mejor semana desde la Invasión rusa de Ucrania en 2022 y volvió a superar los 700 puntos, impulsado principalmente por el fuerte avance del sector energético.
El petróleo explica gran parte de este movimiento, ya que más de la mitad de la ponderación del índice está vinculada a energía. Este rally ha atraído importantes flujos de capital hacia los mercados de materias primas, con fondos de inversión incrementando posiciones en distintos contratos de futuros.
Además, el mercado observa un fenómeno poco habitual: los commodities están subiendo al mismo tiempo que el U.S. Dollar Index. Esta dinámica refleja el peso que tienen actualmente los shocks energéticos y la incertidumbre geopolítica sobre el comportamiento de los activos globales.
En el caso particular de los granos, varios analistas destacan que el flujo de capital especulativo está teniendo un papel cada vez más determinante. Los fondos ya mantienen posiciones compradas en soja y aceite, comienzan a construir posiciones en harina, permanecen vendidos en trigo y todavía cuentan con margen para ampliar posiciones largas en maíz.
Con el escenario internacional aún en evolución, la atención de los mercados seguirá centrada en la evolución del petróleo, el comportamiento del dólar y las tensiones geopolíticas, factores que continuarán influyendo sobre la dirección de los commodities agrícolas en las próximas semanas.
Por Esteban Moscariello


