En Fortín Charrúa, al norte de Santa Fe (en los Bajos Submeridionales), abrir la canilla y que saliera agua era hasta hace pocos años un sueño. Allí, Isabel “Chavela” Escobedo administra la red de cosecha de lluvia para que todos los vecinos tengan acceso al recurso.
Este paraje de 35 familias está en una zona de pastizales inundables, pero las sequías cada vez más prolongadas hicieron que el agua de las napas sea cada vez más salada.
Uno de los grandes hitos del liderazgo de Chavela fue la construcción de una cisterna de 100 mil litros para juntar el agua de lluvia que abastece a esta red. En el sur del Gran Chaco se extiende la pampa de los Bajos Submeridionales —sobre una planicie inundable de 3,5 millones de hectáreas—, uno de los pastizales más extensos del país, donde la producción agropecuaria convive con especies emblemáticas como el águila coronada y el aguará guazú. Es una región prácticamente sin áreas protegidas, donde la vegetación ha sido afectada por el uso ganadero intensivo y el drenaje discrecional del agua.
“Yo estoy encargada del aljibe desde que se hizo en el 2009. Venía a la obra para ver si los trabajadores necesitaban algo. La primera red de canillas comunitarias la hicimos con los vecinos con pala”, cuenta Chavela a la sombra del salón del paraje, en un día de intenso calor de febrero.

Además, los vecinos construyeron 28 aljibes en sus casas con sistemas de cosecha de lluvia y filtros. Chavela administra el agua de la cisterna comunitaria y mantiene contacto con autoridades provinciales cuando se necesita asistencia extra. Ella logró organizar el sistema que regula el suministro “porque la gente no valora el agua”: “Lo hacía gratis al principio, pero hoy la comuna me paga”.
Liderar para vivir mejor
Chavela y sus vecinos trabajaron estos últimos años para mejorar el lugar en donde viven. Así lograron regularizar los títulos de propiedad de cada una de las familias. Además, en 2021 consiguió que los vecinos se organizaran para tener acceso a Internet: “Me gusta luchar siempre para que Charruá pueda estar un poquito mejor. Así fue como logramos tener el Wifi y ahora tenemos otro proyecto presentado para la ampliación del aljibe comunitario”.
Mejora productiva en comunidad
En Fortín Charrúa la gente vive de trabajos ocasionales y la mayoría de sus habitantes, como Chavela, son pequeños productores ganaderos. La cría de animales también es compleja. El sobrepastoreo en la zona ha estresado el sistema, las pasturas no se regeneran y por las sequías el agua de las napas está cada vez más salinizada.
En 2023, Chavela aceptó trabajar con The Nature Conservancy (TNC) Argentina, FUNDAPAZ, el INTA y la Unión de Familias Organizadas de la Cuña Boscosa (UOCB) para construir en su campo un bordo (o talud) que retiene agua de lluvia y así generar datos científicos sobre esta práctica.
A Chavela le brillan los ojos cada vez que llega a su campo y ve sus animales. El bordo le dio buenos resultados: ahora sus vacas tienen agua de calidad para afrontar el verano y las sequías, y hay mayor presencia de pasturas como alimento.
Chavela concibe la vida en comunidad y comparte los resultados de esta experiencia con sus vecinos productores, para que cada vez sean más quienes incorporan este tipo de prácticas.
Prosperar cuidando la naturaleza
“Mis hermanas terminaron sus estudios y son asistentes escolares. Yo no pude y mediqué a la cría de terneros, fui aprendiendo y me gusta mucho. Ahora es mi cajita de ahorro”, cuenta mientras explica por qué trabaja para mejorar el manejo de su campo.
En su paraje, Chavela lo tiene todo y eso es lo que la impulsa a crear, pensar y visibilizar un mejor futuro. “Gracias a Dios tengo a mi mamá viva, gallinas, carne, pude hacer estudiar a mi hija con lo que produzco. Charruá es todo para mí”.
Por este liderazgo como mujer campesina, en 2024 Chavela participó de la COP16 de biodiversidad, en Cali, Colombia. Fue invitada por TNC para participar en un panel para destacar el papel vital de las mujeres en la conservación de los pastizales naturales para la biodiversidad y el cambio climático.
Este viaje significó un enorme aprendizaje para Chavela, quien pudo conectar con colegas de todo el planeta y compartir su experiencia. El respeto y la vida en armonía con el monte y el pastizal son fundamentales para esta mujer que sueña con un mejor futuro para su lugar en el mundo:
“Tenemos que cuidar la naturaleza porque nos aporta un montón de cosas, principalmente comida. Quisiera ver crecer a Charrúa con fuentes de trabajo para que la gente no se tenga que ir”.
Fuente: TNC Argentina


