Con una estructura horizontal y foco técnico, la empresa se transformó en una verdadera “rara avis” del agro local, apostando desde sus inicios al desarrollo de germoplasma propio, especialmente en girasol, y ampliando luego su trabajo a maíz y sorgo.
De la “gran locura” a competir en las grandes ligas
El fundador y gerente general, Santiago Zapiola, ingeniero agrónomo egresado de la UBA, asegura que la clave del crecimiento fue sostener en el tiempo la inversión en mejoramiento genético.
“Nos enfocamos en el desarrollo de genética para que, después de 20 años, hoy podamos tener un programa realmente muy relevante de girasol, seguido por maíz y sorgo”, explicó.
Con trayectoria previa en compañías líderes como Asgrow, Zeneca, Mycogen-Agrigenetics, Morgan y Dow AgroSciences, Zapiola decidió hace dos décadas iniciar su propio proyecto. Una decisión que en su momento calificó como una “gran locura”, pero que hoy muestra resultados concretos.
La firma ofrece actualmente una de las paletas más completas del mercado en girasol, con híbridos linoleicos, alto oleicos, confiteros y estriados.
Crecimiento territorial y cercanía con el productor
Uno de los diferenciales de la compañía es su modelo comercial, basado en la cercanía técnica permanente con el productor. La empresa trabaja con una red de representantes exclusivos que acompañan el desarrollo de cada zona y permiten ajustes finos según ambiente y manejo.
En la última campaña, la compañía registró un fuerte crecimiento en el norte de Santa Fe, Chaco y el oeste de Buenos Aires. Para el ciclo en curso, el objetivo es profundizar esas regiones y acelerar la expansión en el sudeste bonaerense y Córdoba.
El segmento alto oleico es uno de los grandes ejes estratégicos, donde la marca ya se posiciona como referente y busca seguir ganando participación.
Portafolio competitivo
En girasol, la empresa destaca híbridos como ZT 74L74 CL, ZT 7500 CL y ZT 7699 CL, que cubren desde ciclos cortos hasta completos según región. En alto oleico, lideran materiales como ZT 7677 CL AO, ZT 74H78 CL y ZT 74H55 CL, reconocidos por su alto contenido de materia grasa.
En maíz, sobresale el ZT 1105, primer híbrido propio de ciclo intermedio, definido por la compañía como “todo terreno” por su performance en distintas zonas productivas. En sorgo, la paleta incluye materiales doble propósito, forrajeros y azucarados.
Contexto global y mirada exportadora
A pesar del escenario económico complejo, la empresa mantiene una visión optimista apoyada en la competitividad estructural del agro argentino. La caída del stock mundial de girasol en el marco de conflictos bélicos abrió una ventana de oportunidad para la Argentina en la exportación de aceite.
En ese contexto, el objetivo es claro: consolidar la marca como una alternativa técnica sólida y de largo plazo dentro del mercado local.
La vocación exportadora es otro de los pilares. Con presencia consolidada en Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, la firma ya cuenta con registros en Estados Unidos, Francia y Rumania, y apunta a profundizar su desarrollo en Europa del Este en los próximos años.
“Queremos ser una empresa sumamente técnica en el desarrollo de productos y mantener muchísima cercanía con el productor”, concluye Zapiola, reafirmando el espíritu que dio origen al proyecto hace dos décadas.


