El discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias volvió a colocar al agro en el centro de la escena política y económica. Con una promesa concreta —continuar la baja de retenciones “de forma responsable y en la medida en que el superávit fiscal lo permita”— y un objetivo ambicioso —alcanzar las 300 millones de toneladas de granos—, el mensaje generó una recepción mayormente positiva en la dirigencia rural, aunque no exenta de advertencias.
El mandatario aseguró que la Argentina está en condiciones de duplicar su producción actual y llegar a las 300 millones de toneladas, siempre que se consolide un esquema que estimule la inversión, garantice derechos de propiedad intelectual y mantenga el orden fiscal. La referencia a las retenciones fue uno de los ejes centrales: ratificó que la reducción continuará, pero condicionada al equilibrio de las cuentas públicas.
Agroindustria: “Ese debe ser el espejo”
Desde el sector exportador, la reacción fue de respaldo. Gustavo Idígoras, presidente de Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), celebró el objetivo productivo y lo vinculó con la eliminación paulatina de los derechos de exportación y la incorporación de tecnología, especialmente en soja.
“Ese debe ser el espejo para salir del estancamiento productivo y exportador”, sostuvo, en alusión al modelo brasileño de expansión vía innovación y mejoras de rendimiento. También manifestó expectativas por el envío de leyes que consoliden ese rumbo.
Federación Agraria: apoyo con advertencias
En la Federación Agraria Argentina (FAA) destacaron que el Presidente haya definido al campo como sector estratégico para la recuperación económica. Su presidenta, Andrea Sarnari, consideró positivo que se mencionaran temas como infraestructura, financiamiento y riego, claves para mejorar la competitividad en el interior productivo.
Sin embargo, planteó reparos institucionales. Puso el foco en el anuncio de una posible modificación del Código Aduanero y remarcó que el Congreso debe recuperar plenamente la potestad sobre la imposición de tributos como las retenciones. “Hay que eliminarlas de manera escalonada, pero firme y con claridad en las reglas”, señaló.
Además, expresó preocupación por la reforma en materia de propiedad intelectual en semillas y reiteró la oposición de la entidad a una eventual adhesión a UPOV 91, al considerar que cualquier cambio debe encuadrarse en el esquema de UPOV 78, que preserva el uso propio por parte del productor.
Sociedad Rural: previsibilidad y confianza
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA) también valoraron que el Presidente haya vuelto a poner en valor al sector agropecuario y lo haya ubicado como eje del crecimiento, la apertura comercial y la inserción internacional.
La entidad remarcó que, cuando existen reglas claras y previsibilidad, el campo responde con inversión y producción. En esa línea, señalaron que es fundamental que el sector sea considerado un aliado estratégico para el desarrollo del país.
Coninagro: sin retenciones, no hay 300 millones
El presidente de Coninagro, Lucas Magnano, quien estuvo presente en el Congreso, valoró que se haya planteado la meta de 300 millones de toneladas, pero advirtió que el desafío no es menor.
Según explicó, la Argentina arrastra un estancamiento productivo de varios años y, para romperlo, será condición necesaria avanzar hacia la eliminación de las retenciones. Consultado sobre la posibilidad de alcanzar ese volumen con un 26% de derechos de exportación en soja, fue contundente: “Va a ser totalmente necesario que se saquen para llegar a esos niveles”.
Magnano recordó el antecedente del trigo, donde tras la baja de retenciones se logró —según destacó— una cosecha récord. En ese sentido, expresó su expectativa de que el superávit fiscal permita continuar reduciendo las alícuotas hasta llegar a “cero”, el objetivo que comparten los productores.
Carbap: “No hay horizonte certero”
Más crítico fue el análisis de Ignacio Kovarsky, presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). Si bien definió el mensaje como un discurso con eje en valores y principios, advirtió que volver a condicionar la baja de retenciones al resultado fiscal deja al sector sin un horizonte claro.
“No hay en ese sentido un horizonte certero”, afirmó, en referencia a la falta de un cronograma explícito de reducción. También manifestó su expectativa de que la discusión sobre propiedad intelectual no implique avanzar hacia UPOV 91, sino mejorar el esquema actual sin afectar derechos de los productores.
Aun así, dejó abierta la puerta al acompañamiento: sostuvo que si al campo le dan certezas, está en condiciones de expandir la producción y explorar nuevos horizontes.
Consejo Agroindustrial: coincidencias estructurales
El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) expresó su respaldo a los conceptos generales del discurso presidencial, en particular en lo referido al respeto por la propiedad privada, la apertura económica, la inserción internacional, el crecimiento del comercio exterior y la continuidad de la baja de impuestos considerados distorsivos para la competitividad.
Un respaldo con condiciones
En síntesis, el agro recibió con buenos ojos la ratificación de que continuará la reducción de retenciones y la ambiciosa meta de duplicar la producción de granos. Pero el apoyo vino acompañado de pedidos concretos: previsibilidad, cronograma claro, fortalecimiento institucional y cautela frente a cambios en la ley de semillas.
El mensaje fue claro: el sector está dispuesto a invertir y expandirse, pero necesita reglas estables y señales firmes de largo plazo para convertir la promesa de 300 millones de toneladas en una realidad productiva.
Con información de La Nación


