El sector agropecuario argentino comenzó 2026 con uno de los niveles de confianza empresarial más altos de los últimos años, acompañado por una recuperación en las expectativas económicas y un marcado incremento en la intención de inversión productiva.
Así lo refleja el último relevamiento del Ag Barometer Austral, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, que muestra que el ánimo del productor se mantiene en zona récord y consolida un escenario donde las decisiones empresariales comienzan a orientarse nuevamente hacia el crecimiento y la capitalización.
El Índice General de Confianza Ag Barometer se ubicó en 158 puntos, prácticamente sin cambios respecto de la medición previa, pero con un crecimiento interanual del 35% frente a enero de 2025, confirmando una mejora sostenida en la percepción del contexto económico y del negocio agropecuario.

Mejora en las condiciones actuales y expectativas positivas
El informe señala que el Índice de Condiciones Presentes alcanzó los 132 puntos, con una mejora superior al 6% respecto de la medición anterior. Este indicador refleja una percepción más favorable sobre la situación financiera actual de las empresas agropecuarias, especialmente luego del proceso de normalización macroeconómica registrado durante el último año.
En paralelo, el Índice de Expectativas Futuras se mantuvo en 175 puntos, evidenciando que el optimismo del sector no responde únicamente a la coyuntura inmediata, sino a una visión de mediano plazo asociada a mayores niveles de estabilidad económica, previsibilidad y apertura comercial.
El estudio remarca que, a diferencia de períodos anteriores donde las decisiones productivas estaban fuertemente condicionadas por la volatilidad macroeconómica, actualmente comienza a ganar peso la eficiencia interna de las empresas como principal determinante de resultados.
Intención de inversión en máximos históricos
Uno de los datos más destacados del informe es el fuerte crecimiento de la intención de inversión. El índice específico alcanzó 127 puntos, el valor más alto desde la creación del Ag Barometer.
Según el relevamiento, el 63% de los productores considera que el momento actual es favorable para invertir, mientras que solo un 24% entiende que no es oportuno avanzar con nuevos proyectos.
Las inversiones proyectadas se concentran principalmente en:
- adquisición de maquinaria agrícola,
- compra o mejora de tierras,
- infraestructura productiva,
- expansión de rodeos ganaderos.
El informe destaca que este comportamiento marca un cambio relevante respecto de años anteriores, cuando predominaban estrategias defensivas orientadas a preservar capital frente a la incertidumbre económica.
No obstante, persisten limitantes vinculadas al financiamiento. Cerca del 38% de los productores posterga inversiones debido al elevado costo del crédito y la escasa disponibilidad de financiamiento de largo plazo, un factor que continúa condicionando la expansión productiva.
La ganadería se consolida como el negocio más atractivo
Dentro de los distintos segmentos del agro, la ganadería aparece como el principal foco de inversión.
El relevamiento indica que más de la mitad de los productores planea incrementar su inversión en hacienda, especialmente mediante la compra de vientres y la ampliación de sistemas de recría y terminación.
El interés responde a fundamentos estructurales del mercado internacional. La oferta mundial de carne vacuna continúa ajustada tras varios años de liquidación de stocks en los principales países productores, mientras que la demanda global se mantiene firme, impulsada principalmente por Asia y Estados Unidos.
En este contexto, los precios internacionales continúan en niveles elevados y generan expectativas de márgenes positivos en el mediano plazo. A nivel local, los valores del ganado medidos en dólares se ubican entre los más altos de las últimas décadas, incentivando procesos de retención y recomposición de rodeos.
Menor dependencia del crédito bancario
El informe también evidencia un cambio en la estructura de financiamiento del agro argentino. Para la campaña 2025/26, la mayor parte de las empresas continúa operando con recursos propios.
El 61% de los productores financió su actividad con capital propio, mientras que el 49% recurrió al financiamiento comercial ofrecido por proveedores de insumos y maquinaria. En contraste, apenas el 17% utilizó crédito bancario tradicional.
Esta situación refleja tanto la cautela del sistema financiero como la adaptación del productor a esquemas de autofinanciamiento tras años de restricciones crediticias.
Situación financiera y estrategia comercial
Desde el punto de vista operativo, el informe muestra que los productores necesitarán aproximadamente la mitad de los ingresos proyectados de soja y maíz para cubrir los costos totales de producción, lo que sugiere una posición financiera relativamente equilibrada.
En este escenario, la estrategia predominante no será la venta inmediata durante cosecha. Una proporción significativa de productores prevé almacenar granos como reserva de valor o utilizarlos como herramienta financiera, a la espera de mejores condiciones de mercado.
Tecnología y eficiencia productiva
El estudio también analiza el nivel de adopción tecnológica dentro del sector. Los inoculantes presentan una utilización prácticamente generalizada, con niveles cercanos al 92%, mientras que otras soluciones biológicas muestran una adopción más gradual.
Entre las principales barreras señaladas aparecen la necesidad de mayor validación técnica y capacitación específica para su implementación.
El informe destaca que, en un contexto macroeconómico más estable, la competitividad comienza a depender cada vez más de la eficiencia productiva, la escala operativa y la profesionalización empresarial.
El agro y su rol en la recuperación económica
El escenario descripto por el Ag Barometer Austral posiciona nuevamente al sector agropecuario como uno de los principales vectores potenciales de crecimiento económico para Argentina durante 2026.
La combinación de mayor confianza empresarial, recuperación financiera tras la sequía, mejora en expectativas y aumento de la inversión sugiere un cambio de ciclo en el comportamiento del productor.
Si bien persisten desafíos vinculados al financiamiento, los costos y la evolución del contexto macroeconómico, el agro comienza el año mostrando señales claras de recomposición y con decisiones orientadas a expandir producción, mejorar productividad y aumentar escala, factores clave para sostener el crecimiento económico en los próximos años.


