FALTANTES QUE SE VUELVEN RECURRENTES
Como analizábamos la semana pasada, la reservas de humead eran críticas en la zona núcleo. Un piso de cincuenta milímetros era necesario para allanar el paso de los cultivos hacia un cierre favorable. Entre el sábado 14 y el miércoles 18 se sucedieron distintos momentos de inestabilidad, pero a medida que fueron pasando los días, las lluvias se fueron desplazando hacia las provincias del centro, para finalmente converger sobre una vasta zona del litoral, incluyendo gran parte de la provincia de ER, centro de SF y centro este de CB. La oferta de agua se volvió más dispar sobre el sur santafesino y la franja norte bonaerense, condición que se volvió aún más modesta sobre el resto de BA, donde apenas se sumaron algunos milímetros. En el centro norte de LP, las lluvias aunque dispersas, han tendido a ser algo más generosas.
Esto deja como saldo un contexto hídrico donde los cultivos que recibieron milimetrajes magros ya no tienen recursos para defenderse y afrontar con el éxito esperado el final de ciclo. Una condición que recorta las expectativas de producción, sobre todo en áreas con alto potencial.
Partiendo del remanente de reservas de humedad actual en la región pampeana y estimando la demanda de precipitaciones para que los perfiles retornen a un nivel de humedad adecuada, podemos detectar que la transición intermensual se mantiene con un grado de complejidad que seguramente seguirá limitando el buen estado de los cultivos.
Como podemos observar, gran parte de la provincia de BA, más que nada del centro para el sudeste, presenta una situación homogénea, con un nivel de demanda altamente improbable de satisfacer. Esto se repite en corredores que van desde el sur de CB hacia la zona de influencia de Venado Tuerto, todas zonas que requieren unos cien milímetros en los próximos quince días. Aun considerando las aproximaciones en el cálculo, la demanda de precipitaciones es muy elevada. Nuevamente aparece la napa como un auxilio difícil de evaluar, pero que posiblemente en algunos sectores esté presente.
Sobre zonas del litoral la demanda de lluvias se posiciona en niveles razonables como para lo que se puede recibir en esta última semana de febrero y la primera de marzo.
La transición intermensual no plantea un escenario con lluvias por encima de los valores normales como las que está reclamando la estimación que se está marcando en el mapa, sobre todo en sectores de la zona núcleo. Por lo pronto, se esperan nuevas lluvias en forma de chaparrones dispersos sobre la franja oeste en el corto plazo. Los mismos pueden ganar cobertura en toda la zona central, pero no permiten cubrir expectativas de una mejora significativa en las reservas. A lo sumo serán precipitaciones para mantener la condición actual de los cultivos. Para el martes, miércoles, de la semana próxima, nuevamente se ven los principales sistemas precipitantes armándose sobre la franja oeste y el litoral, pero con algunas mejoras llegando a la zona núcleo.
El comportamiento pluvial de febrero, definitivamente no ha sido benigno para el área agrícola principal del centro. Se destacan áreas reducidas mejor provistas, pero los faltantes y los salteos son los que han predominado.


