La economía argentina cerró 2025 con una expansión del 4,4% en el acumulado anual, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El dato consolida una recuperación tras un período de fuerte contracción, y tuvo al agro como protagonista excluyente del repunte.

El desempeño del sector “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura” fue determinante a lo largo del año y especialmente en el tramo final. En diciembre, la actividad agropecuaria registró un salto interanual del 32,2%, siendo el sector de mayor incidencia positiva sobre el nivel general de actividad. Junto con la intermediación financiera, explicó 2,4 puntos porcentuales del crecimiento interanual de ese mes.

El impacto de una campaña histórica

El fuerte crecimiento del agro estuvo impulsado principalmente por una campaña triguera récord, que alcanzó el mayor volumen de producción de toda la serie estadística y un rinde promedio 50% superior al de las últimas cinco campañas. Esta mejora productiva no solo elevó el nivel primario, sino que generó un efecto multiplicador sobre transporte, logística, comercio mayorista, servicios vinculados y exportaciones.

Tras los severos efectos de la sequía en años anteriores, la recuperación del campo permitió recomponer volúmenes, dinamizar las economías regionales y fortalecer la generación de divisas. En una economía estructuralmente dependiente del sector externo, el aporte del agro volvió a ser decisivo.

Crecimiento con heterogeneidad

El informe del INDEC muestra que la recuperación fue amplia pero no homogénea. Durante 2025, varias ramas acompañaron la mejora, entre ellas Intermediación financiera, Explotación de minas y canteras y Electricidad, gas y agua. Sin embargo, algunos sectores como la industria manufacturera y el comercio mostraron desempeños más irregulares hacia el cierre del año.

Aun así, el resultado acumulado de +4,4% refleja que el impulso del agro y ciertos servicios logró compensar debilidades en otros segmentos productivos, permitiendo cerrar el año con crecimiento neto positivo.

El dato de diciembre consolidó la tendencia

En el último mes del año, el EMAE registró una suba del 3,5% interanual, mientras que en la medición desestacionalizada mostró un avance del 1,8% respecto de noviembre, lo que indica que la economía no solo mejoró en términos anuales sino que también exhibió dinamismo en el margen.

Con una campaña agrícola histórica como respaldo y un sector primario nuevamente en expansión, el agro se consolidó en 2025 como el principal motor del crecimiento económico argentino, aportando producción, actividad en el interior y divisas en un contexto macroeconómico aún desafiante.