Con el inicio de 2026, la carne de cerdo se consolida como una de las proteínas de mayor crecimiento en el consumo interno, impulsada por cambios en los hábitos alimentarios, mejoras productivas y una mayor valoración de sus atributos nutricionales. Los datos de 2025 reflejan una expansión sostenida del sector porcino argentino, tanto en consumo como en producción.
Consumo en alza y récord productivo
Durante 2025, el consumo per cápita de carne porcina alcanzó los 17,92 kilos por habitante, lo que representa un incremento interanual del 7,7 % respecto de 2024. En paralelo, la producción nacional registró niveles históricos, con más de 5,5 millones de cerdos faenados y una elaboración cercana a las 526.000 toneladas de carne porcina.
Estos indicadores confirman el crecimiento estructural del sector, que se posiciona como un proveedor relevante de proteína animal en el mercado interno, con un sistema productivo cada vez más eficiente y tecnificado.
Perfil nutricional y mejoras en la calidad
Uno de los factores que explica el avance del consumo es la evolución en el perfil nutricional de la carne de cerdo. En las últimas décadas, las mejoras en genética, alimentación y manejo permitieron reducir cerca de un 30 % el contenido graso, incrementando la proporción de carne magra.
Se trata de una proteína de alto valor biológico, con aminoácidos esenciales y buena digestibilidad, clave para el mantenimiento de la masa muscular. Además, más de la mitad de sus grasas son insaturadas, principalmente omega 9, y aporta vitaminas del complejo B, especialmente tiamina (B1), junto con minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio, con niveles de colesterol comparables a otras carnes de consumo habitual
Versatilidad en la cocina y mayor aceptación
La diversidad de cortes disponibles —como lomo, carré o solomillo— y su adaptación a distintos métodos de cocción explican también su mayor presencia en los hogares. La carne de cerdo se integra tanto en platos cotidianos y preparaciones rápidas, como en recetas al horno o a la parrilla, en línea con las recomendaciones de una dieta variada y moderada.
Sanidad animal y calidad del alimento
El crecimiento del sector está acompañado por un fuerte trabajo en sanidad y bienestar animal, considerado un eje clave para garantizar alimentos seguros y sistemas productivos responsables. La implementación de programas sanitarios integrales, el monitoreo permanente y la incorporación de innovaciones en medicina veterinaria contribuyeron a mejorar la eficiencia productiva y la calidad final del producto.
Desde el sector técnico destacan que la prevención sanitaria, junto con nuevas tecnologías de manejo y vacunación, permite reducir el estrés animal, mejorar el bienestar y fortalecer una mirada integral del sistema productivo, alineada con el enfoque de Una Sola Salud (One Health), que vincula la salud animal, humana y ambiental
Un sector en expansión
De este modo, el avance de la carne de cerdo en Argentina no responde únicamente a una moda de consumo, sino a un proceso integral de transformación productiva, que combina eficiencia, sanidad, calidad nutricional y adaptación a las demandas del consumidor, consolidando su rol dentro del complejo cárnico nacional.
Con información de MSD Salud Animal.


