En lo que va del mes, la inflación mostró una desaceleración hacia las últimas semanas. En la primera y segunda semana se registraron incrementos del 0,8% en cada período, mientras que en la tercera semana el avance se moderó al 0,6%. Con esta dinámica, el mes se perfila a cerrar en torno al 2,6% mensual en el primer mes del año.

Se continúa observando incrementos altos en Alimentos y bebidas (especialmente la carne), y también en Alcohol y Tabaco. De todas formas, la leve aceleración inflacionaria que hemos visto es el reflejo de la baja de la demanda de pesos por la creciente incertidumbre electoral que depreció nuestra moneda. Inmediatamente, esto hizo subir los tipos de cambio y, posteriormente, fue impulsando el alza de los productos comerciables como alimentos y bebidas, cuestión que continúa sucediendo. Llevará tiempo para que el total de esa pérdida de valor del peso se termine de reflejar en todos los precios, pero debería ser decreciente en la medida que cada vez una mayor proporción de todos los bienes y servicios ya la incorporaron, quedando menos por hacerlo.

Por otro lado, desde las elecciones, nuestra divisa ha mostrado una cierta estabilidad; aunque esperamos una leve tendencia a la depreciación a futuro. Por ello, los próximos meses deberían mostrar una tendencia a la desaceleración de la suba de precios, más allá de las estacionalidades de cada período. Con todo, esperamos que el 2026 cierre con una inflación en torno al 19% interanual.

Aldo Abram, Economista y director de la Fundación Libertad y Progreso, comenta que "La depreciación que sufrió el peso en por la incertidumbre preelectoral; ya se habría reflejado en la mayor parte de los bienes y quedaría una menor cantidad de precios por hacerlo, particularmente en los servicios. Por ello, dada la cierta estabilidad del valor del peso desde octubre, es esperable una inflación descendente en los próximos meses" y agregó "La variación mensual podría estar por debajo del 2% en el segundo trimestre y en menos del 1% a finales de año".

Iván Cachanosky, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso, dice que "diciembre fue peor de lo esperado y enero no tuvo un buen arranque. A pesar de la victoria electoral de octubre, la demanda de pesos no se recuperó del todo y las tasas bajas del BCRA para que el Tesoro pueda financiarse de manera barata, no contribuyen al proceso de desinflación. No obstante, esperemos que en los próximos meses se retome el sendero de la desinflación y que el 2026 termine con una inflación menor a la del 2025".

Fuente: Fundación Libertad y Progreso