UNA OSCIALCION MAS MARCADA

En los últimos diez años las alternancias entre periodos fríos y cálidos se han mostrado en intervalos de tiempo más corto, tanto que muchas campañas se han sucedido, sin pasar por la neutralidad. La salida de los tres años consecutivos de La Niña, fue con un episodio cálido y luego nuevamente se han sucedido dos eventos fríos, débiles, con poca injerencia, incluso el actual. Sin embargo, el análisis de los datos lleva rápido a la conclusión de que son cada vez más cortos los periodos en que la cuenca central del Pacifico Ecuatorial se mantiene neutra.

La semana pasada analizamos el mapa de anomalías de lluvia del bimestre nov-dic, un periodo que es firme candidato a verse afectado deficitariamente bajo una señal Niña, sobre todo en la franja norte del país. Hemos confirmado que eso no ha sucedido y, sin embargo, estamos promediando la campaña con zonas vitales de la región pampeana, donde los faltantes pluviales ya preocupan. La cercanía del momento de definición de cultivos como maíz o soja, o su entrada a periodos críticos, define una condición de riesgo aumentada en estas circunstancias. Es decir, la escala regional debe dar un vuelco en su circulación para establecer un patrón más benigno en lo que resta de la campaña, de otro modo, los rendimientos tendrán un sesgo a la baja.

En primer lugar, veamos el grafico que muestra la evolución de este último evento. Yendo apenas unos meses hacia atrás, podemos reconocer la debilidad del enfriamiento que se fue validando prácticamente a la perfección y justamente, su baja intensidad, limito fuertemente su conexión con la circulación atmosférica, dejando la evolución del clima ligada a la circulación y la dinámica propia de la escala regional.

Los datos que se grafican desde la línea verde en adelante corresponden a condiciones iniciales posicionadas apenas una semana atrás. Es decir, la condición actual aun reconoce un ligero enfriamiento, pero como vemos, pasando al mes de febrero, rápidamente ingresamos en condiciones de neutralidad. Y este es el punto. La curva no se ameseta en torno del cero, sino que más bien busca un desvío positivo, lo insinúa. De mantenerse esta tendencia de los pronósticos durante los próximos meses, iremos a otra campaña sin tránsito por la neutralidad. Es una hipótesis que aún queda lejana de confirmación, pero de concretarse, estaríamos incorporando un nuevo factor de volatilidad en el comportamiento climático, en este caso reconocible en un indicador de escala planetaria, es decir, forzantes que suelen tener más inercia y presentan cambios más suaves. Esta alternancia en periodos más cortos, no hace más que generar un estado atmosférico aún más perturbado que el actual.

Volviendo a la actualidad, si bien aparecieron algunas tormentas puntuales y generosas en la zona central del norte bonaerense o antes en el sudeste, en general, la distribución de las lluvias de la zona núcleo en lo que va de enero es pobre. Los pronósticos, recién vienen con cambios un poco más valorables para los próximos días, pero con lluvias que se bloquean sobre corredores que van desde el NOA hacia la región cuyana, el sur de SL, oeste y sur de LP y sudoeste bonaerense. Esta situación puede gatillar el tránsito a un mes de febrero con mejor distribución de agua, con lluvias que ya no mantienen la sobreabundancia en el litoral como patrón característico, pero aun hay que esperar.

Estimamos que no se perfilan condiciones para que las lluvias se ubiquen por encima de los valores normales para febrero y marzo en la zona núcleo y en la región pampeana en general, pero si es posible ver una zona más extendida donde los totales pluviales alcancen sumas más decorosas que permitan tener un cierre de campaña menos ajustado que este transito que muestra el mes de enero.