Sin embargo, tras cinco ruedas consecutivas de bajas, el mercado reaccionó al alza, impulsado por un renovado interés comprador y por el posicionamiento de los fondos de cara al informe WASDE del USDA que se publicará el 12 de enero. El avance encontró resistencia técnica en la media móvil de 20 días, cerca de los 443 centavos, nivel que por ahora limita nuevas subas.

El sostén principal proviene de la demanda externa. Las exportaciones de maíz de Estados Unidos continúan mostrando fortaleza, con inspecciones semanales que superan ampliamente las del año pasado y el ritmo promedio de la campaña. A esto se suma la menor competencia desde Ucrania, cuyas exportaciones siguen restringidas por daños en infraestructura, lo que mantiene firme el interés por el maíz estadounidense. En contraste, Sudamérica avanza con una producción robusta: Argentina y Brasil podrían alcanzar un récord regional cercano a 193 millones de toneladas, aunque el mercado sigue de cerca el clima y el ritmo de siembra de la safrinha brasileña.

De cara al informe del USDA, el foco está puesto en un posible recorte del rinde de maíz en EE. UU., que aun así seguiría en niveles récord. Al mismo tiempo, persisten dudas sobre la demanda interna: el consumo forrajero podría ajustarse a la baja ante la mayor competitividad del trigo, mientras que el uso para etanol enfrenta incertidumbre por la presión de precios del sorgo. Estos factores generan un equilibrio frágil entre fundamentos alcistas y bajistas, elevando la volatilidad a corto plazo.

El mercado del maíz se encuentra en un punto de definición. Las exportaciones sólidas de EE.UU. y la menor competencia externa sostienen los precios, pero la abundante oferta sudamericana y las dudas sobre la demanda interna limitan el potencial alcista. El informe del USDA del 12 de enero será clave para romper el rango actual y marcar la dirección del mercado hacia la segunda mitad de enero, en un contexto donde cualquier sorpresa puede generar movimientos bruscos.

Por Esteban Moscariello