Los equipos de labranza tienen en Argentina una nueva etapa de auge que los convierte en uno de los segmentos más activos de la maquinaria agrícola.

El resurgimiento de este rubro resulta particularmente notable en un país que se autoproclamó durante años como el abanderado de la siembra directa.

¿Por qué se está dando el proceso en el agro que se había convertido en “enemigo” del laboreo de suelos?

La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) elaboró un informe que analiza la situación y sus perspectivas.

El informe pone el foco en los factores que llevan a muchos productores a volver al uso de discos, rastras de diamante o implementos para descompactar en profundidad.

“Sabemos que muchos de los que toman la decisión de labrar vienen de muchos años en siembra directa. Como institución abocada a la generación y difusión de conocimiento técnico agropecuario, queremos ofrecerles toda la información necesaria para evitar ese camino”, afirman desde AAPRESID.

Causas

A partir de relevamientos a productores, AAPRESID identificó que muchos de los problemas detrás de la decisión de labrar tienen que ver con la falta en el manejo de la siembra directa como sistema.

Los principales motivos son:

Compactación 

Aparecen capas compactadas en profundidad que limitan la productividad de los cultivos y el avance de malezas de difícil control. Respecto de esto último, el informe afirma que la simplificación debida, por ejemplo, a la fuerte adopción de cultivares tolerantes a herbicidas y el uso repetido de los mismos productos para el control de malezas, aumentó la presión de selección, favoreciendo el avance de aquellas especies tolerantes o resistentes que naturalmente existen en el agroecosistema.

Malezas 

Según AAPRESID, cualquiera sea el sistema de labranza que se utilice para eliminarlas, lo único que conseguirá es “seleccionar ciertas especies de malezas en detrimento de otras». En otras palabras, la labranza no eliminará al adversario, sino que cambiará su rostro.
Medioambiente

Otro de los problemas detectados tiene que ver con reclamos ambientales que derivan, por ejemplo, en disposiciones municipales que limitan el uso de tecnologías como los fitosanitarios en áreas periurbanas. El informe de AAPRESID precisa que la mera prohibición de los fitosanitarios para controlar plagas en dichos entornos, sin ofrecer herramientas alternativas para su manejo, no es la solución. Esto queda de manifiesto en la pérdida de fertilidad, producto de las labranzas que enfrentan muchos productores periurbanos, en su gran mayoría horticultores de pequeña escala que ven amenazada su permanencia en la actividad.

Alquileres 

El informe explica que en la Argentina, más del 60% de la superficie agrícola está bajo un régimen de arrendamiento anual. Cuando el productor no tiene certeza de si podrá seguir cultivando el mismo lote la próxima campaña limita, por ejemplo, la planificación de una secuencia de cultivos o un esquema de fertilización de largo plazo, pilares básicos de un sistema de siembra directa. Incluso, muchos contratos se cierran tarde, con la consiguiente entrega de lotes infestados de malezas muy crecidas, contra las cuales hay ya pocas posibilidades de control.

Fuente: MaquiNAC