La industria nacional de biocombustibles atravesó el año pasado uno de los peores momentos desde su existencia, con el apogeo de la pandemia de coronavirus. La pandemia y la cuarentena provocaron, entre otros problemas, una marcada baja en la demanda de combustibles, debido al parate forzado de actividades con que el Gobierno buscó acotar la transmisión del virus, lo que llevó a las plantas elaboradoras de biodiésel y bioetanol a niveles de producción históricamente bajos.

Sin embargo, a medida que la pandemia fue retrocediendo, la vacunación avanzó y se reactivaron la economía local y mundial, la demanda comenzó a crecer de manera acelerada y un ritmo inusitado. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante octubre, la producción de biodiésel tuvo un salto del casi 1.100% en la comparación interanual.

En rigor, en el décimo mes del año se produjeron 146.626 toneladas del biocombustible hecho a base de aceite de soja, más de 11 veces el volumen producido en octubre del 2020 cuando se elaboraron 12.289 toneladas, de acuerdo a los datos de la Secretaría de Energía. No es que el volumen obtenido sea particularmente alto, per la comparación es contra un nivel muy bajo de producción el año pasado, cuando el sector sufrió duramente el retraso en los precios oficiales internos del biodiésel, en un contexto de débil demanda interna.

Si se analiza la serie histórica desde 2010 se observa que la producción entre enero y octubre fue de 1,4 millones de toneladas, mientras que el año pasado en el mismo período fue de 1,1 millones de toneladas. A su vez, si se excluye el dato del año pasado, fuertemente signado por los efectos de la pandemia y la cuarentena, la marca actual se ubicaría como la peor en una década.

El analista de la BCR, Bruno Ferrari, explicó que más allá de que cayó de manera considerable la circulación de personas por la pandemia y, por ende, la necesidad de combustible, uno de los elementos que más impactaron en el sector fue que “los precios no se actualizaron de forma favorable con el correr de los meses de 2020 para los biocombustibles por parte de la Secretaría de Energía, por lo que la rentabilidad se encontraba muy afectada, sobre todo en el último trimestre del año, cuestión que se alivió en enero con el reacomodamiento de los precios”.

Según destacó el informe, el aumento de la demanda internacional de biodiésel no solamente respondió a un incremento en el consumo de combustibles fósiles, sino que también fue consecuencia de problemas productivos en nuestro principal mercado: la Unión Europea, cuyos compradores más relevantes son Países Bajos y España. En este sentido, el trabajo de la BCR explicó que la producción de biodiésel en esos países viene siendo baja debido a problemas de cuellos de botella en la disponibilidad de solución de metilato de sodio, un insumo indispensable para la elaboración de biodiésel en al menos dos plantas europeas desde agosto y septiembre de este año.

“Las exportaciones aumentaron este año afortunadamente, traccionadas por el único destino que tenemos abierto, que es la Unión Europea, con la que tenemos un acuerdo que nos permitió trabajar para un mercado con una buena demanda”, indicó a este medio el presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), Luis Zubizarreta.

No obstante, consideró como la “contracara” de este fenómeno el mercado doméstico, “en donde ha sido sancionada una ley que consideramos muy mala (Ley de Biocombustibles) y que no contempla a una industria que para Argentina es estratégica”. De hecho, la expansión de la participación de la exportación en la producción pasó del 47% en 2020 al 81% en la actualidad,

Bioetanol

Respecto al bioetanol, otro de los biocombustibles que durante la pandemia vio afectada de manera contundente su demanda y consecuentemente su producción, mostró en los últimos meses números alentadores, que reflejan una recuperación en el nivel de actividad. Según la BCR, octubre culminó con una mejora en la producción del 78,4% , lo que dio lugar a que en lo que va del año se haya elaborado un volumen de 820.000 toneladas, un 28% más que en 2020.

El director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, Patrick Adam, explicó a Infobae que esta mejora se debe a un aumento en la demanda de los combustibles fósiles, teniendo en cuenta que en Argentina se aplica un corte del 12% con la nafta, por lo que si hay un incremento en el consumo de esta última, automáticamente repercute en la otra.

Es por esto que Adam señaló que “en estos últimos meses del año utilizamos una muy buena parte de nuestra capacidad instalada, alcanzando en 2021 guarismos cercanos a los de antes de la pandemia”, aunque remarcó que como consecuencia de que el precio del biocombustible está atado a la dinámica del de la nafta está atado al de la nafta “estamos padeciendo un precio congelado en momentos en que el precio de los commodities se encuentran en niveles muy altos”.

De todas maneras, el dirigente empresario ató la suerte de los próximos meses de la actividad a cómo se desenvuelva la realidad económica del país. “Si por inconsistencias macroeconómicas o sanitarias la economía no entra en una fase de crecimiento genuino entonces la recuperación de estos últimos meses puede haber sido sólo eso: un rebote corto luego de un desastroso 2020″, alertó.

Fuente: Rosario Finanzas