Durante la semana que concluyó vivimos grandes caídas en los precios de nuestros productos, hablamos de trigo, maíz y soja en el mercado de referencia de Chicago, caídas de precio lideradas por la oleaginosa más famosa. En aquel mercado se observaron reducciones de precio del orden de los 9 dólares por tonelada en soja, 6 en trigo y 2,70 dólares en maíz. Pero resulta más útil para el análisis ampliar la mirada en el tiempo a los últimos 30 días, y se verifica que lo sucedido es idéntico en el sentido y el gran volumen de las caídas. Las mismas fueron de 23 dólares por tonelada para trigo, 21 en maíz y 59 en soja.

A partir de estas mermas de precios generalizadas en los valores de nuestros productos es que resulta interesante ampliar la mirada a otros activos relacionados. Y debemos decir que sucedió algo muy similar. El precio del aceite de soja se redujo 55 dólares por tonelada durante el último mes y la harina de soja hizo lo propio por 45,30 dólares. A esta altura no tengo dudas de que estarán aburridos de leer números pero créanme que tiene su sentido este detalle y por eso es que lo hacemos.

Dada la enorme correlación que tienen nuestros precios con el citado mercado, aquellas reducciones de precio generaron caídas similares en nuestro país durante el último mes aunque por valores algo inferiores, dada la conocida escasez de oferta que se vive en nuestro territorio. Durante los últimos 30 días, el precio de la posición julio de maíz se redujo en unos 19 dólares por tonelada y el de la soja sobre la misma posición, replicó las caídas por 31 dólares.

Ahora bien; la lógica más usual de nuestro razonamiento nos invita, a estas alturas, a intentar encontrar las causas de semejantes caídas de precios y al respecto debemos volver a decir que NO tienen demasiado que ver con cuestiones de oferta y demanda de mercadería, como hemos citado en columnas anteriores. Nada ha cambiado demasiado en términos de demanda y producciones reales. Estados Unidos con mucha mercadería disponible y Brasil otro tanto, mientras que el mundo tiene bien claro que Argentina no será, durante los próximos 12 meses, un gran proveedor de granos al mundo como lo ha sido en años anteriores.

La liquidación de los fondos especulativos ha sido fenomenal, y aquí radica la causa de lo anteriormente descripto. Estos actores han vendido soja, en papeles, durante el último mes, por algo más de 15 millones de toneladas, llevando su posición neta de comprada a vendida, lo cual no se observaba desde el 6 de febrero de este año. Algo similar ocurrió en maíz con ventas por algo más de 27 millones de toneladas durante el último mes.

Sin dudas que todo esto obedece a la enorme incertidumbre que se vive en nuestros mercados agrícolas respecto de las amenazas cruzadas de aranceles de importación entre Donald Trump y China.

En fin, es lo que tenemos, es lo que hay, pero como nuestra misión profesional no es hacer detalle periodístico de lo sucedido sino utilizar la macro para tomar decisiones en la micro vale destacar y refrescar dos puntos centrales de la gestión comercial: “LOS PRECIOS AGRÍCOLAS VAN Y VIENEN ENTRE LA MACROECONOMÍA MUNDIAL Y LOS VAIVENES DE LA OFERTA Y LA DEMANDA”.

“NO GESTIONAR LA COMERCIALIZACIÓN PENSANDO SÓLO EN LA OFERTA Y LA DEMANDA, CUANDO HAY PRECIO QUE OFREZCA RESULTADO ES MOMENTO DE CUBRIR”.

Varios clientes que tienen hace años la gentileza de escucharnos nos planteaban al comenzar su cosecha, allá por inicios de mayo, que guardarían buena parte de la soja para utilizarla durante el año. Pues bien, a partir de ese claro punto de partida la sugerencia inmediata fue, teniendo en cuenta los valores posibles de tomar, “comprar PUTs (Pisos de precio) sobre Noviembre 18 de 320 dólares pagando 5 por tonelada”; y con ese piso “a dormir tranquilos”.

Ante las bajas actuales, se ve claramente que las bolsas guardadas están muy bien protegidas de las guerras comerciales entre China y Estados Unidos.

Viendo lo sucedido desde otra óptica vale decir también que semejantes caídas de precios abren oportunidades de “comprar Calls baratos” buscando quedar a la espera de potenciales subas que permitan ganar algo más en los precios de venta de mercadería ya entregada en plena cosecha.

UNA VEZ MÁS QUEDA DEMOSTRADO QUE LA GESTIÓN COMERCIAL ES LA FORMA DE DEFENDER NUESTRAS EMPRESAS DE LOS AVATARES DEL MUNDO FINANCIERO.

Por Hernán Fernández Martínez, analista y consultor independiente