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El cultivo de soja en los planteos de la región Oeste |
Santiago González Venzano
Asesor CREA Henderson-Daireaux, AACREA
Hasta la campaña 99-00, el cultivo de soja tenía una baja participación dentro de las actividades de la zona. A partir de la campaña 00-01, se produce una explosión del área sembrada, pasando a ser, actualmente, el cultivo más importante en la región (gráfico 1). Este cambio en la campaña 00-01, donde se pasó de 13.000 has a 32.000 has en la superficie sembrada por los grupos CREA, se hizo sacrificando superficie de Girasol, que bajó su participación en la misma magnitud.
Gráfico 1. Evolución de la Superficie sembrada de Soja y Girasol
en la Zona Oeste de los CREA y de los rendimientos de Soja.
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En la zona, a partir de la campaña 97-98 se produce un salto significativo del rendimiento, pasando de una media de 1.960 kg/ha a 2.750 kg/ha. Este cambio en los rendimiento se debió, entre otras cosas, a:
- Uso de genotipos trangénicos resistentes a glifosato.
- Variedades de grupos de madurez más cortos (III y IV) de alto potencial.
- Ajuste de la tecnología del cultivo: Siembra Directa, densidad, distanciamiento entre hileras.
Luego de tres campañas con rendimientos de soja sostenidos, se produce el violento incremento en la superficie sembrada reemplazando al girasol.
Características ambientales de la zona Oeste que condicionan el manejo del cultivo
En el Oeste conviven dos situaciones extremas, que determinan distintas estrategias para el cultivo: 1) déficit hídrico durante el período crítico del cultivo (R4-R5), y 2) napa freática alta y suelos anegados en la primavera y el otoño.
1. Normalmente durante el verano, la Evapotranspiración supera a las Precipitaciones, debiendo el cultivo abastecerse del agua almacenada en el suelo (Gráfico 2). En la zona son comunes los suelos arenosos de baja retención hídrica, que corresponden las lomas arenosas. En estos suelos el agua útil almacenada varía entre 70 y 100 mm.
Gráfico 2: Evolución del agua en el suelo durante la campaña de
Soja 00-01. Valores simulados con MSA-DDSAT con datos climáticos de Pehuajó.
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2. En cambio, en los relieves más bajos, las lluvias acumuladas del otoño
anterior, más las de primavera (luego de un invierno siempre de baja
evapotranspiración), complican la siembra temprana, liberándose el lote de
agua recién a fin de noviembre- principios de diciembre. En estos casos, luego,
se corre el riesgo de perder superficie a cosecha por las lluvias de otoño a
partir de abril (Gráfico 3).
Gráfico 3: Evolución del promedio mensual de lluvias y la
profundidad de la napa freática durante los últimos 16 años. Datos de La Paz.
CREA Henderson Daireaux.
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Estrategias del cultivo
1. Cuando se trata de suelos altos, y la limitante para el cultivo es el abastecimiento de agua durante el período crítico, la estrategia sería:
1.1. Grupos de Madurez IV medios a IV largos. La soja más usada es DM 4800
(25% de la superficie de la campaña 2001-2002 correspondió a esta variedad,
con un rendimiento relativo = 1,11).
1.2. A pesar de ser grupos de madurez largos, resulta conveniente acercar
hileras a 35 cm. En suelos con limitaciones, nos aseguramos de esta manera una
óptima cobertura del suelo.
1.3. Densidades de plantas logradas entre 30-35 plantas / m2. Con densidades
más altas corremos riesgos de revolcado.
1.4. Fechas de siembra temprana, desde el 10 de octubre, para lograr un
crecimiento vegetativo en condiciones óptimas de humedad que nos aseguren un
correcta exploración del ambiente.
2. Cuando se trata de suelos bajos, con riesgo hídrico:
2.1. En este caso, debemos acortar los ciclos, para poder cosechar antes del
ascenso de la napa freática (ver gráfico 2). En la zona se usan DM 2800 ( En
la campaña 2001-2002, 22 % de la superficie, 0.94 Rend. Relativo.), Aw2886 y
A3302 como las variedades que nos permiten, sembrado tarde (por que el suelo
estuvo encharcado hasta fin de noviembre), cosechar antes de fin de abril.
2.2. Si podemos sembrar temprano, es recomendable usar ciclos más largos con
más potencial de rendimiento. A3901 es una de las variedades más sembradas y
de alto rendimiento (En la campaña 2001-2002, 6% de la superficie, 1.09 Rend.
Relativo)
2.3. Acercar hileras a 35 cm o menos.
2.4. Lograr densidades entre 35-40 plantas / m2.
3. Para situaciones medias, sin limitaciones:
3.1. Si no hay limitaciones, las variedades de grupo de madurez IV medio a
largo son las que están mostrando los potenciales de rendimiento más alto (DM
4800, DM 4400, Ax 4303).
3.2. En suelos de buen potencial, con estas variedades, son recomendables las
siembras a 52 cm de distancia entre surcos.
3.3. En estos ambientes, las densidades deben ser relativamente bajas: de 25 a
30 pl/m2.
3.4. También son convenientes las siembras tempranas.
La Nutrición del cultivo
Nitrógeno
La gran demanda de este nutriente por parte de la soja pretende estar solucionada por vía de la fijación simbiótica. Sin embargo, en lotes en los que se siembra soja por primera vez, los resultados de esta práctica fueron erráticos. Cuando se evaluaron las intensidades de la nodulación, se encontró que los lotes con nodulación pobre rendían aproximadamente 1.000 kg. menos que aquellos bien nodulados (cuadro 1) . Muchos problemas en la nodulación se encontraban asociados al antecesor Pastura.
Cuadro 1. Relación entre el antecesor, el grado de nodulación y el rendimiento. Campaña 2000-01. CREA Henderson Daireaux
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El Plan Nacional de Soja contempla esta problemática, intentando determinar cuales son los factores que determinan el éxito de la nodulación en lotes que inician su primer cultivo de soja. Parecería importante:
- Evitar situaciones de estrés a la emergencia. Sembrar en suelo húmedo.
- Asegurar un buen contenido de Fósforo. (¿Usar fertilizante fosforado como arrancador?).
- Evitar el uso de curasemilla funguicida. Por lo tanto no hacer siembras tempranas.
Fósforo
En términos generales, el cultivo en la Zona Oeste no se fertiliza con
fósforo. Los ensayos realizados muestran respuestas bajas y erráticas.
Sin embargo, hay una preocupación por la extracción de este nutriente que
realiza todo el sistema agrícola-ganadero (y especialmente el cultivo de soja)
y los bajos niveles de reposición por fertilización. El manejo del fósforo
pasa por el sistema, aplicándose la estrategia de aumentar los niveles en los
cultivos con más probabilidades de respuesta (Trigo y Maíz).