Cambio Rural II: producción hortícola en el conurbano

La producción hortícola es una de las más importantes en el conurbano bonaerense, tanto por los volúmenes de producción que moviliza como por su rol en el abastecimiento de las demandas de alimentos de las ciudades. Cambio Rural II (CRII), como una de las principales herramientas con las que cuenta el INTA para apoyar las producciones locales, tiene un importante rol en el fortalecimiento de las producciones de hortalizas, con el acompañamiento de los promotores asesores en la distintas etapas de la cadena productiva.

Es el caso de los grupos Productores Familiares I y II de Escobar que vienen trabajando junto al programa desde hace tres años. Uno de los primeros avances fue a través de un crédito del programa Entramados Productivos del Ministerio de Trabajo, que les sirvió para conseguir herramientas y maquinaria, entre ellas un tractor para trabajar la tierra y movilizar producción.

Los promotores de estos grupos les ayudan con el carácter técnico de sus producciones pero también con el perfil social y la reglamentación de la Cooperativa Agrícola y Frutihortícola de productores familiares de Escobar que conforman los miembros de ambos grupos. La formación y capacitación es otro de los ejes importantes que se llevan a cabo entre promotores y productores, ya que en estas instancias el conocimiento es una construcción colectiva que va y viene entre todos los participantes.

En el marco de un monitoreo de grupos de CRII, Andrea Barberi, promotora asesora del grupo Productores Familiares de Escobar II, contó a las autoridades de la Estación Experimental Agropecuaria AMBA (EEA AMBA) que el compromiso, la responsabilidad y las ganas de crecer son las características que definen a este grupo de cooperativistas: “Su motivación constante por crecer y armar proyectos juntos es algo que que impresiona, son muy compañeros y solidarios”.

A su vez, estos grupos presentaron diferentes proyectos para fortalecer la producción, entre ellos fue aprobado un crédito INTERRIS de Fundación ArgenINTA que fue utilizado para la compra de insumos y el armado de una plantinera, entre otras actividades.

Mediante el programa estos productores, en su mayoría de origen boliviano, no sólo reciben la visita mensual en sus producciones por parte del promotor asesor, sino también charlas sobre manejo de plagas, de cooperativismo y de administración que han ayudado en el fortalecimiento del sentido de pertenencia comunitaria a través de la cooperativa.

En cuanto a la comercialización, la mayor parte de los productores tiene un puesto en el mercado concentrador donde comercializan su producción. Pero también se están abriendo a nuevos canales de venta, como el armado de bolsones que se distribuyen en nodos de verdura, un proyecto que llevan adelante junto a la Universidad de Quilmes.

A su vez, algunos de estos productores están empezando un proceso de transición hacia la agroecología, ya que lo ven como un nuevo mercado y una forma más saludable de producir alimentos. Rescatan el valor del programa CRII, ya que les ha dado el marco para reunirse y buscar soluciones colectivas a los problemas técnicos y sociales que trae la producción hortícola en el conurbano.