Con el objetivo de beneficiar a los regantes del Alto Tunuyán, el
Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía gestionó ante la
Unidad para el Cambio Rural (UCAR) y el Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento (BIRF) fondos para realizar mejoras en el
arroyo Villegas y en el canal La Pampa.
Los interesados en ejecutar la obra podrán consultar y comprar los
pliegos licitatorios hasta el 10 de agosto a las 10 de la mañana, en
las oficinas del Departamento General de Irrigación (España y Barcala
de Ciudad), momento en el cual se darán a conocer las propuestas
técnicas y económicas de los oferentes. El llamado a licitación pública
nacional salió publicado hoy en los principales diarios.
El proyecto, que prevé realizarse en ocho meses, consiste en la
unificación del arroyo Villegas y del canal La Pampa, que se
impermeabilizará en un trayecto de 14 kilómetros. Además, los trabajos
incluyen la construcción de un reservorio, desde donde se realizará el
entubado de 10,41 kilómetros, y como consecuencia se presurizará el
riego debido a la pendiente del trazado.
La iniciativa en el Alto Tunuyán beneficiará a 173 regantes y 4.769
hectáreas cultivadas, que hoy son regadas por origen superficial y por
aguas subterráneas. Las fincas de la zona producen vid, nogal, frutales
de carozo, frutales de pepita, papa, poroto y hortalizas en general.
Detalles del proyecto
Desde el punto de vista técnico, el plan, que fue formulado en 2006 y
posteriormente reformado y vuelto a presentar en marzo de este año a la
misión del BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento) que
visitó la provincia, presenta características innovadoras:
Sistema de regulación y distribución gravitacionalmente presurizado que
posibilita implementar tecnología de riego parcelar sin costo de
operación, al aprovechar los desniveles.
Optimiza las captaciones de las diferentes fuentes de vertientes y
regulariza las entregas posibilitando un servicio a la demanda
restringida a partir de la incorporación de un reservorio de
amortiguación y regulación.
Reduce los sistemáticos déficits de primavera, agravados por los
efectos del cambio climático, al optimizar las eficiencias globales y
posibilitar una reducción de la utilización de agua subterránea, a la
que recurren los productos mayores que disponen de perforaciones. Esta
sustitución del uso de agua subterránea genera un impacto positivo en
la disponibilidad del área de vertientes de la parte inferior de la
subcuenca y beneficia a los productores localizados en las áreas de los
sistemas de Arroyo Claro, Salas Caroca y Arroyo Guiñazú.
Posibilita por primera vez en la provincia de Mendoza la implementar
mecanismos para distribución volumétrica.
Respecto de los costos, el proyecto está calculado en US$ 6.037.959
($91 millones aproximadamente), de los cuales el BIRF financiaría US$
3.940.072 ($59,1 millones); la cartera de Economía, US$ 1.664.449 ($25
millones) y el Departamento General de Irrigación, US$ 433.438 ($6,5
millones).