A pesar de estas dificultades, el balance del 2015 cerró con un
crecimiento del 1.6 % del Producto Interno Bruto agropecuario, no muy
destacado pero superior al 2104. “Fue superior a lo que se proyectaba
en 2014, el agro venia de un ciclo de expansión productiva y cada año
cuesta crecer más. Es un crecimiento destacado si tomamos en cuenta el
escenario de precios y contexto menos favorable”, aseguró el Dir. de
Opypa, Ing. Agr. Mario Modelli, en el inicio del ciclo de charlas
virtuales que retoma el análisis del Anuario Oypa 2015.
A pesar de la caída de precios internacionales como es el caso de los
lácteos y la soja, la producción no decreció significativamente. Esto
se debe a la capacidad adaptativa de las empresas y a la articulación
público-privada. Los rubros como la carne vacuna y forestal asociado a
la celulosa, presentan muy bunas perspectivas y para el 2016 la
capacidad adaptativa y la articulación público- privada se pone en
juego, ya que cambiaron los costos, los precios y el tipo de cambio.
El 2016 es un año de revisión del modelo de negocio e implementar
mejoras como lo fue en el caso de lácteos en 2015. Se presentan
desafíos en término de precios y mercados. En carne vacuna se prevé un
panorama auspicioso si se consideran las capacidades competitivas de
Uruguay, y que la caída de precios no fue importante. Las perspectivas
acompañan el sostenimiento de precios y la demanda se proyecta en
expansión. Este rubro tiene una capacidad de derrame que repercute en
el resto de la economía. La carne vacuna tiene una posición
privilegiada en términos de acceso ya que manifiesta confianza en
términos sanitarios y de inocuidad, y tiene espacio para crecer en
producción y cambio técnico. El MGAP priorizó el diseño de medidas para
dar estímulo al crecimiento de la carne vacuna ya que en el escenario
mundial se presentan importantes oportunidades de negocio debido a la
creciente demanda.