El constante incremento de la productividad azucarera de la provincia de Tucumán, se halla estrechamente vinculado al trabajo realizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, un Ente Autárquico del área del Ministerio de Desarrollo Productivo del Gobierno de la provincia norteña. La institución ha sido responsable de innumerables mejoras en materia productiva y medioambiental. La última innovación desarrollada por este organismo es una caña de azúcar transgénica, resistente al glifosato y a otros principios activos, un trabajo que llevó más de seis años en concretarse. La semana pasada, el sueño tucumano parecía concretarse. El Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Carlos Casamiquela y el Secretario de este ministerio Dr. Roberto Gabriel Delgado firmaron la aprobación de este tipo de cultivo denominado “Tuc 87-3 RG”. El lunes iba a ser anunciado por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, junto a la liberación de un tipo de papa y una soja transgénica. Pero el anuncio nunca ocurrió.
Desde algunos sectores empresariales ligaron la decisión de la presidente, Cristina Kirchner, a que hubo una notable interferencia de parte de las corporaciones del norte. Ocurre que Tucumán podría tomar la delantera en la producción de alcoholes destinado a las mezclas con las naftas. Esta última posibilidad irrita desde hace años a los intereses de estas, que sin ocultarse utilizaron durante la última semana los firmes contactos con la Presidencia para frenar una decisión que sólo espera el anuncio de Cristina o bien su publicación en el Boletín Oficial.
MOTOR DE LA ECONOMÍA TUCUMANA
Actualmente en el país se muelen diariamente cientos de miles toneladas de maíz transgénico para la producción de jarabes de alto contenido de fructuosa y otros derivados, que son incorporados a miles de productos de consumo masivo sin trazabilidad alguna (y con serios cuestionamientos, a nivel mundial, en relación con sus efectos adversos sobre la salud humana), no pareciera que con la caña de azúcar esto deba ser un problema. Es necesario reconocer la problemática del sector azucarero, motor de la economía tucumana, y a partir de ello prepararse para los avances que la competencia impone, tales como la instalación de nuevas plantas deshidratadoras, los avances en biotecnología y la investigación comercial y productiva. En este marco, las “restricciones comerciales” planteadas y evidenciadas, no parecieran ser la consecuencia, sino la causa de la sobreoferta de la producción nacional de azúcar. Por el lado de la oferta, si algo está influyendo sustancialmente, son los edulcorantes sustitutos del azúcar, calóricos y no calóricos, que tienen un exagerado crecimiento, ya comprobado, dentro del mercado argentino, muy por encima de lo que sucede en el resto del mundo y que pareciera no tener ninguna trascendencia para algunos actores que concurren al “mismo mercado” con diversidad de productos edulcorantes.
La nueva variedad de caña de azúcar creada por la Estación Experimental Obispo Colombres, resistente al glifosato, implica estar a la vanguardia y en la frontera de la ciencia actual. Se trata de la aplicación de tecnologías que permiten mayor productividad y agregan competitividad al sector sucroalcoholero, porque nadie, seriamente, se plantea hoy un divorcio entre el alcohol y el azúcar. Ambos productos, más la co-generación eléctrica, son parte indivisible de un mismo negocio, tal cual es la realidad de los ingenios de la provincia. Estas nuevas realidades significan una mejora generalizada para el sector que incluye generación de ventajas frente a la activa competencia, la creación de más empleo y la creación de riqueza genuina.
APOYO DE LAS AUTORIDADES LOCALES
La agitada semana no fue solo para los empresarios y científicos, desde el gobierno de la provincia de Tucumán, también sorprendidos por el silencio de la Presidenta ante el avance científico tucumano, el gobernador saliente José Alperovich, el electo Juan Manzur y los ministros del área de la producción comenzaron a trabajar codo a codo para obtener respuestas. Esta semana viajarían a Buenos Aires a reunirse con Fernández de Kirchner para definir que sucederá con esto. Sucede que esta variedad permitiría abrir aún más la frontera agrícola provincial, para que finalmente se puedan incorporar los motores flex en la región (alcohol hidratado utilizado como combustible de vehículos). Tener biotecnología de origen local es reafirmar la soberanía nacional; con este material se podría incorporar alrededor de 20.000 personas (empleo) y elevar el nivel del principal producto que dar trabajo a miles de tucumanos.