La presidenta Cristina Fernández anunció en un acto la aprobación de dos eventos biotecnológicos desarrollados por el Conicet: la soja tolerante a la sequía y la papa resistente a un tipo especial de virus. El dato era que la mandataria iba a mencionar en discurso la caña de azúcar transgénica, denominada “Tuc 87-3 RG”, desarrollada por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc). Sin embargo, la confirmación de la autorización oficial para la comercialización de esta variedad no se produjo, según informó el diario La Gaceta de Tucumán.

A partir de esa situación, mucho se habló en distintos ambientes, en particular, entre los empresarios de la industria azucarera, lo que generó un cruce de posturas sobre el lanzamiento del evento biotecnológico. Inclusive, se llegó a apuntar a la compañía jujeña Ledesma como actor influyente en el no anuncio de la caña transgénica.

“Ponerlo en término de Ledesma es para agitar el patrioterismo tucumano. Esta es la industria azucarera, no la alcoholera. Aquí participó un representante del sector alcoholero, que ha dejado de ser azucarero para transformarse en productor de alcohol, y que está atrás de esa cuestión (el desarrollo del fluido)”, remarcó a LA GACETA Fernando Nebbia, titular del Centro Azucarero Argentino (CAA), en alusión al empresario Jorge Rocchia Ferro.

“El CAA, con sus ingenios tucumanos y los del norte (Salta y Jujuy), y otras industrias de Tucumán que no están en el Centro Azucarero, ven con preocupación la aprobación de una caña transgénica porque es totalmente inoportuna.

Hay que diferenciar la cuestión científica de la comercial. En lo científico, siempre apoyamos el mejoramiento de la actividad. La primera pregunta que debemos hacernos es qué haremos con esa caña y qué impacto tendrá”, añadió.
Nebbia dijo que la industria nacional registra un excedente anual de azúcar de entre un 25% y un 30%, que tiene que mandar a los mercados internacionales. “Si salimos con la caña transgénica podría haber restricciones a nuestro comercio”, enfatizó el directivo, entre otras consecuencias.

Un empresario, quien pidió que su nombre se mantenga en reserva, expresó que esta variedad permitiría abrir aún más la frontera agrícola provincial, para que finalmente se puedan incorporar los motores flex en la región (alcohol hidratado utilizado como combustible de vehículos).