En el caso particular de las dos primeras, para la construcción de un escenario competitivo son centrales 4 factores.
1) Educación.
2) Investigación & Desarrollo (I+D).
3) Inversión Extranjera Directa (IED).
4) Infraestructura.
La inversión en Educación se requiere en todos los niveles y en todas las variables vinculadas a la calidad de la misma: infraestructura necesaria, docentes capacitados y evaluados, contenidos y metodologías de enseñanza permanente actualizados, entre otras. De todas estas variables, la capacitación docente es central. Profesores debidamente formados, motivados y remunerados, transmitirán mejores conocimientos a los alumnos, generando así una sociedad con mayor poder de decisión e inventiva, según indica un informe de AGROCRV.
En cuanto a la inversión en I+D, ésta debe ocupar un lugar prioritario en la agenda pública de cada país. El modo de llevarla a la práctica tiene que incluir alianzas entre el estado, los centros de estudio & universidades y el sector privado: todos estos actores deben trabajar en conjunto con un objetivo en común: adelantarse al futuro. Muchos de los países del Sudeste asiático, (Tailandia, Malasia, Singapur) y de Europa del Este (República Checa, Polonia, Hungría) han llevado a cabo este tipo de alianzas y sus respectivas tasas de crecimiento del PBI han tenido un aumento sostenido en los últimos años.
En tercer lugar, se debe trabajar en el desarrollo de políticas que atraigan IED. En este caso, el estado puede cumplir un rol preponderante, diseñando regímenes (promocionales) con beneficios para empresas & organizaciones como para talentos humanos. Los regímenes promocionales en una primera etapa, implican ventajas impositivas y subsidios por parte del estado, siendo un requerimiento transversal a estas políticas, el desarrollo de programas de proveedores y la existencia de seguridad jurídica. Una externalidad positiva de la IED es que facilita la transferencia de tecnología; y con nuevas tecnologías adquiridas aumenta la probabilidad de un aumento de la productividad de la economía.
El otro eslabón en la cadena para mejorar la competitividad, es la inversión en Infraestructura. Ésta impacta sobre la actividad productiva a través de la reducción de costos dado que las mismas hacen más eficientes las cadenas de provisión de insumos, de almacenamiento y de distribución. Y aquí también el estado puede y debería desempeñar un rol estratégico.