Además de la baja de precios general, el contexto para este cereal tiene sus particularidades, por los problemas de calidad que pueden llegar a presentar teniendo en cuenta las actuales condiciones de desarrollo de los lotes y que, si los hubiera, esos granos pueden ser castigados duro por las malterías, según informó Clarín.

Así lo explicó el productor Fidel Cortese, quien siembra en varias zonas del sur bonaerense (Coronel Dorrego, San Cayetano, Adolfo González Chávez y Tres Arroyos), además de ser asesor técnico en la zona cebadera que va desde el centro de Santa Fe hasta el sur de Buenos Aires.

Para Cortese, lograr la calidad necesaria para el malteo (calibre y contenido de proteína en grano) o para la exportación, “hoy te mantiene en el negocio o te deja en una situación de quebranto”. Así las cosas, habla clarito de márgenes.

“Con los precios actuales, que una cebada sembrada como cervecera quede calificada como forrajera, por problemas de calidad, representa que te paguen entre 50 a 60 dólares menos por tonelada”, asegura.

“Hay que producir cebada de calidad, sí o sí”, afirma Cortese, quien fue gerente comercial de Maltería Pampa. Esto implica un grano de buen calibre (más de los 80% de los granos deben atravesar una zaranda de 2,5 milímetros de diámetros) y un tenor proteico de entre 9,5% y 10%, según el destino de la producción.

Sobre la fertilización y su impacto, Guillermo Pugliese, técnico de Bunge en el sudeste de Buenos Aires, ratifica que “no tiene sentido que, por no invertir 40 dólares en fertilización nitrogenada, el castigo sea perder entre 50 y 60 dólares por tonelada”.

Pugliese explica que “por estos días los cultivos más adelantados están espigando y las más atrasados están en macollaje. En la mayoría de los casos se ve presión de manchas foliares (mancha en red y mancha borrosa), además de casos aislados de ramularia -por el momento en el sudeste bonaerense- y lavado de nitrógeno por las abundantes precipitaciones de agosto”.

Por eso, cuenta su experiencia de la última campaña. “El año pasado, que también fue un año Niño, elevamos el rendimiento proteico de la cebada un 0,8% en lotes que tenían un contenido de proteína del 9%. Es decir, transformamos cebadas forrajeras en cerverceras luego de aplicaciones de nitrógeno foliares”, dice, al recordar el manejo correctivo que aplicaron.

Para el técnico de Bunge, la fertilización nitrogenada se está realizando a dosis menores que otros años. “En el sudeste bonaerense aún se pueden generar cambios aplicando fertilizantes al suelo. Estamos recomendando aplicar una fuente de nitrógeno inmediatamente disponible (nitratos), ya que de esta forma se puede corregir la situación más rápidamente”, dice.