La piscicultura es la cría de peces en estanques, con fines comerciales, de repoblamiento u ornamentales. En Misiones, esta actividad tiene sus comienzos en la década del 30, cuando los inmigrantes europeos trajeron la costumbre de tener un reservorio de agua, donde criaban carpas para su consumo.

A casi un siglo de estas primeras experiencias, la piscicultura se afianza hoy como una alternativa válida para ser integrada a los sistemas productivos. Y, con el apoyo de programas como el Proalimentos, el número de colonos que opta por esta actividad crece día a día, según informó Nea Rural.

De 240 productores que se dedicaban a la cría de peces antes de 2008, se pasó a más de mil en la actualidad. “Hoy, el colono puede aprovechar el espacio aéreo al criar abejas, criar animales, cultivar especies vegetales y, a partir de las fuentes de agua que tiene en su propiedad, puede sumar la producción de peces: Un aporte a la economía familiar que favorece a su entorno y a su comunidad”, destacó el Lic. Guillermo Faifer, coordinador del Programa Piscícola del Ministerio del Agro y la Producción y además presidente del clúster Acuícola  del Nea.

El colono misionero puede, tanto vender su producción de peces, como recurrir a ella como sustento de la familia. Hay cría de Pacú, Dorado, Surubí, Sábalo, Salmón, Tilapia, Salmón siberiano, Cabezona y Húngara. Todas las especies se destinan al consumo humano y se comercializan enteras o fileteadas sin espinas.

La mayoría de los precios en boca de estanque son similares en promedio. La carne de los peces se adapta a un sin número de preparaciones, muchas de las cuales se pueden disfrutar en los emprendimientos agro-turísticos.

Faifer resaltó la importancia del programa Proalimentos en el crecimiento de la actividad.  La ayuda permitió financiar la construcción de estanques, garantizar la provisión de alevinos y de alimentos balanceados.

La piscicultura comenzó a afianzarse desde 2007. En ese momento, unos 240 productores agropecuarios criaban peces, principalmente para su consumo. El excedente se comercializaba a pie de estanque. Esta modalidad, implementada en algunos municipios, marcó toda una tendencia, que se fue repitiendo principalmente para la semana Santa, entre los productores de toda la provincia. La cosecha de peces en presencia de muchos vecinos de localidades cercanas, promovió y estimuló la venta y consumo, porque además el espectáculo que se apreciaba era inédito, volviéndose parte del folklore de la Semana Santa misionera.

“Pero en 2008 cambió la cosa –subrayó Faifer– los colonos ya no dependieron tanto de los municipios y de 240 productores se llegó hoy a 1062”, que además se capacitaron y participaron en eventos realizados en provincias como Corrientes, Chaco y Formosa.

“Hoy día, a través del clúster, se han desarrollado muchas acciones, que son la base por ejemplo para los estudios genéticos del pacú, en busca de mayor valor agregado. En Chaco ya se han desarrollado catorce productos a partir del pacú. Es una contribución que se hace a toda la región”, destacó Faifer.