F.J.Santini. INTA, Balcarce. FCA, UNMdP
En los últimos años la ganadería de carne de la Argentina, se ha enfrentado a profundos cambios ya que ha perdido más de 12 millones de hectáreas frente a la agricultura. Esto significó una nueva propuesta de producción, donde los alimentos conservados como ensilajes y/o subproductos industriales conforman una buena parte de los alimentos suministrados a los rodeos tanto de cría, recría como de invernada o engorde, además de las pasturas características de nuestros sistema pastoril.
Para la conservación de estos alimentos la bolsa fue y es una de las tecnologías elegidas por el productor argentino para la conservación de estos.
Hoy prácticamente una gran mayoría de los sistemas de producción utilizan ensilajes de maíz o sorgo o subproductos como la burlanda de maíz o sorgo, para el mantenimiento de la carga animal, frente a una deficiencia de forrajes por sequía o inundación, o simplemente por la distribución estacional del crecimiento de las pasturas implantadas o pastizales naturales, o para mejorar la utilización del forraje en los periodos de mayor crecimiento a través de una mayor carga durante todo el año.
También se utilizan para el balanceo de dietas, con el fin de mejorar las ganancias diarias de peso en pastoreo, o para la confección de dietas en el engorde a corral.
El comentario de nuestros productores es, “hoy duermo tranquilo”, ya que tengo en el campo las almohadas blancas, simplemente forrajes conservados en silos bolsa o subproductos conservados en las mismas.

Los alimentos conservados como ensilajes comenzaronen la década de los 60, utilizándose las corta picadoras integrales, en la década de los 80, comienza a generalizarse el ensilaje de maíz y en los 90 el ensilaje de grano húmedo de maíz (GHM), tanto en sistemas de leche como de carne. Hoy menos del 10% de los sistemas lecheros lo utilizan y es mucho menor en los sistemas de carne.
Este alimento es fundamentalmente una importante fuente de energía, con algunas características propias cuando lo comparamos con el grano de maíz seco. El GHM tiene una mayor disponibilidad de energía a nivel ruminal y una mayor digestibilidad total, lo que lo hace un alimento interesante para algunas situaciones de producción.
Algunas características de calidad considerando valores de laboratorio de más de 200 muestras de diferentes partes del país, muestran valores medios para: humedad de 25,25%; proteína 8,43%, FDN 11,3% y almidón 69,36%. Un auge mayor tuvo el ensilaje de maíz y sorgo de plata entera, ya que para el año 2013/14 se cosecharon más 1,5 millones de hectáreas, donde el 69% se embolso. Esto muestra un crecimiento notable del silo bolsa sobre los silos puentes. De esta superficie el 60% fue maíz, 22% sorgos y un 18% de verdeos y pasturas (CACF, 2014).
Con respecto a la calidad encontramos valores medios de digestibilidad de 62% y 57% para maíz y sorgo respectivamente, para pasturas y verdeos los valores varían entre 60% y 67% dependiendo del tipo de forraje (Guaita et al., 2011). El suministro de estos alimentos se realiza utilizando Mixer, especialmente en alimentación a corral y mayormente en autoconsumo en los sistemas con suplementación en pastoreo.
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