A comienzos del presente mes el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Gabriel Delgado, aseguró que la falta de rentabilidad en el agro argentino se debía a “fallas en el mercado de alquileres”. Pero en muchas regiones del NOA los rindes de indiferencia de soja y maíz proyectados para el ciclo 2014/15 en campo propio son equivalentes o superiores a los rendimientos históricos logrados en los últimos cinco años.
Los alquileres pactados en el primer tramo del año –antes del derrumbe del precio internacional de los commodities agrícolas– entraron en un proceso de renegociación.
Para sembrar maíz algunos propietarios aceptaron ceder el campo gratis. En soja la propuesta de muchos arrendatarios es repartir 50-50% la utilidad que eventualmente supere el rinde de indiferencia (asumiendo las pérdidas en caso de que el rendimiento termine siendo inferior al previsto), según informó Valor Soja.
Un dato: nadie está dispuesto a sembrar aquellos campos infestados con malezas resistentes a glifosato o con presencia importante de plagas problemáticas (como el picudo). Esa superficie quedará sin producir (o mejor dicho: seguirá produciendo súper yuyos que alimenten a súper insectos). El correlato de la reducción de área agrícola es una reducción de las estructuras empresarias. Es decir: gente que se queda sin trabajo en un contexto poco favorable para conseguir otro empleo.
En el ciclo anterior la mayor parte de los empresarios agrícolas sembraron más especialidades agrícolas para intentar mejorar los pobres márgenes que en su momento prometían los cultivos tradicionales. Pero la comercialización de porotos, chía, maíz pisingallo y sésamo viene lentísima porque las empresas exportadoras, además de ofrecer precios que no le cierran a los productores, compran mercadería a cuentagotas en un escenario externo poco favorable por el atraso cambiario.
La semana pasada los principales dirigentes agropecuarios del NOA viajaron a la ciudad de Buenos Aires para ofrecer una conferencia de prensa sobre el desastre regional que viene en camino. Ningún funcionario nacional salió a hablar del tema. El problema tampoco forma parte de la agenda de los gobernadores de las provincias del NOA.