Alrededor de 60 productores rurales de Tucumán, entre autoconvocados y vinculados a entidades del campo, repasaron ayer, durante una asamblea en el Parque 9 de Julio, las dificultades económicas del sector para afrontar la campaña 2014-2015. Cuestionaron la suba de los costos productivos y remarcaron la necesidad de que se eliminen las retenciones a las exportaciones de granos para recuperar la rentabilidad perdida a causa de la inflación, en especial en la soja.
En un principio, los productores iban a marchar, en una caravana de camionetas, hacia la Casa de Gobierno para pedir una audiencia con el gobernador, José Alperovich. Sin embargo, por la escasa convocatoria de asambleístas, y porque el mandatario no estaba en Tucumán, la idea fue desechada, según informó La Gaceta de Tucumán.
En su lugar, debatieron sobre la importancia de involucrar a más productores en las actividades de la Mesa de Enlace local, que integran autoconvocados y dirigentes de entidades rurales. “Hay que traer más productores. Es necesario que participen todos para que el reclamo tenga fuerza”, expresó el autoconvocado Rafael Sánchez, quien afirmó que presentaron dos pedidos de audiencia con Alperovich, y que aún no tuvieron respuesta.
Durante la reunión, los ruralistas destacaron la convocatoria de la asamblea que hicieron en septiembre, cuando juntaron más de 200 personas. Aquella movilización terminó en una caravana hasta la Casa de Gobierno, donde los recibió el ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Feijóo. El directivo de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) José Frías Silva afirmó que “muchos productores aún no entienden los problemas del sector”. “Queremos contagiar a más personas para que participen. Si no se apoya esta lucha, no prosperaremos”, señaló.
Por su parte, el autoconvocado Maximiliano Alcocer aseguró que “es inviable producir soja en el norte del país”. “Con el actual precio internacional, que ronda los $ 2.200 (U$S 260), más los elevados costos de producción y de flete, se deben invertir unos U$S 700 por hectárea, dependiendo de si el campo es propio o rentado, para obtener ganancias que permitan recuperar lo invertido”, advirtió.
Finalmente, recalcó que la producción de soja no es inviable por el bajo precio internacional ni por la sequía. “Es inviable porque el Gobierno cobra el 35% de retenciones. Entre los costos de producción, las retenciones, el Impuesto a las Ganancias y los tributos provinciales, los productores pierden el 70% de lo que ganan, concluyó Alcocer.