Los resultados económicos proyectados para la soja de la campaña 2014/15 no
son alentadores. Una combinación de factores –caída de precios internacionales,
aumento de costos de producción en quintales y derechos de exportación- provoca
que el cultivo sólo sea rentable en algunos departamentos sur de Santa Fe
cercanos a Rosario, según cálculos desarrollados por los Consorcios Regionales
de Experimentación Agrícola (CREA).
Muchos productores, que habían descartado al maíz por su magra o nula
rentabilidad y tenían esperanzas en la soja, se encuentran muy preocupados con
esta última alternativa también.
En el mapa adjunto se muestran los rendimientos faltantes para cubrir los
costos del cultivo en la campaña 2014/15, con relación al promedio histórico.
Por ejemplo: en Salta haría falta un rinde 70 por ciento superior al histórico
para cubrir los costos de la soja en la presente campaña. Estos incluyen
implantación, protección, cosecha y retribución por el uso de la tierra
equivalente a un alquiler de mercado.
Los cálculos no contemplan el impacto de las malezas resistentes a distintos
principios activos de herbicidas, que aumentan los costos de protección en 32
dólares por hectárea como promedio en el movimiento CREA.
Mapa. Rendimientos faltantes para cubrir los costos de soja en el ciclo 2014/15
Impacto del precio recibido
En el cuadro 1 se muestran los resultados que podrían obtenerse si los
productores recibieran mayor valor por la soja. Así, con un aumento del 10% en
el precio percibido, el resultado económico se tornaría positivo en 3 de las 17
zonas CREA consideradas. Con 20 por ciento de aumento, en 9 de las 17 zonas se
obtendrían utilidades.
Cuadro 1. Resultado económico de la soja según variación en el precio de venta

En resumen: La caída de precios y los altos costos perjudicarán a
todos los eslabones de la cadena sojera si no se modifica alguna variable de la
ecuación de ingresos y costos que exhibe la oleaginosa en la actualidad.
Las entidades firmantes consideran que estos resultados negativos se evitarían si se redujera la elevada presión impositiva que se ejerce sobre el cultivo. En una campaña agrícola condicionada en mayor medida que lo habitual por serias limitantes climáticas y de mercado internacional, esta medida sería particularmente efectiva.