El sector bodeguero está en "alerta amarilla" en todo el país, con 10.000 puestos de trabajo en peligro, sobre todo en la producción primaria, según informó Sergio Villanueva, director ejecutivo del Fondo Vitivinícola Mendoza y gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA). "En otros países, esto no pasa, se cuidan", expresó.

De ahí las acciones que el sector pelea ante la Nación para mejorar la rentabilidad, acomodar los costos, recibir más asistencia, poder vender el excedente vínico y frenar la baja en los precios.

Luis Steindl, gerente de Norton y vicepresidente de Bodegas de Argentina, entidad que representa a 265 bodegas de toda la geografía nacional, aclara que los problemas que hoy tiene el sector no son exclusivos de la industria vitivinícola. "Las grandes fluctuaciones nos afectan. Tenemos aumentos de costos, altas tasas de interés y mucha presión fiscal, pero a pesar de todo, seguimos vendiendo. Estamos insertos en el mundo. Es verdad que para quien compra y viene a invertir al país hay un problema de desconfianza. Pero dar una imagen negativa no ayuda porque no es tan caótica nuestra situación", indicó al Diario La Nación.

A pesar de los obstáculos y de los números fríos de exportación, que se amesetaron, el objetivo de la industria nacional es mantenerse entre los primeros cinco exportadores de vino del mundo y afirman que seguirán dando pelea. Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Holanda, Canadá, Brasil, Dinamarca, Francia, Japón y Suiza son los 10 principales destinos de la bebida nacional.

Por eso, la postura de algunos empresarios, sobre todo extranjeros, como el español José Manuel Ortega, fundador del Grupo Bodegas y Viñedos O. Fournier -que en un artículo del diario The Wall Street Journal a comienzos de mes dijo que la inflación lo está ahogando y le hizo frenar la producción de líneas de caldos más económicos- cayó como un balde de agua fría en el sector.

La realidad también indica que, para los extranjeros, la Argentina es un lugar de privilegio para desarrollarse en el mercado del vino. Los números lo sustentan: de las 20 primeras grandes bodegas del país que exportan, 10 son de extranjeros.

Según datos de Bodegas de Argentina, sobre la base de los informes de Caucasia Wine Thinking, de enero a mayo de 2014, las exportaciones totales de la industria vitivinícola (vino embotellado, tetra-brik, granel y espumante) fueron de 413,5 millones de dólares y 148,7 millones de litros. Estos valores fueron menores, en dólares, a los de los primeros cinco meses de 2013 (-4,3%) y mayores en volumen (1%). En divisas cayeron todos los productos exceptuando el vino a granel y los espumantes, mientras que en volumen sólo crecieron las commodities y los espumantes.