Un sistema político superpoblado de líderes providenciales que empobrecen el debate de ideas nos ha legado una crisis económico-financiera por década desde la restauración democrática en Argentina.
Para romper estos ciclos nefastos, Carlos Magariños destacó que la Argentina necesita una revolución centrada en los intereses de la gente que alumbre una agenda de cambio, futuro y soluciones para entrar en una nueva etapa histórica y regresar al mundo moderno, aprovechando las oportunidades que ofrece el progreso.
“Vivimos un cambio de época, con el ciudadano en el centro de la escena”, manifestó Magariños. Planteó que se ve en la nueva economía que asoma en el horizonte –con nuevas instituciones y reglas de juego– definida por industrias basadas en la innovación, el cambio técnico y el protagonismo del consumidor, resumiendo el efecto combinado del surgimiento de una nueva clase media global; la llegada de países emergentes a la vanguardia económica mundial; y una nueva relación de fuerzas humanidad-naturaleza que jaquea la estabilidad de los ecosistemas.

“Para enfrentar este cambio de época, la Argentina debería aterrizar localmente los cambios que tienen lugar en el mundo. Como lo hizo en etapas exitosas de la historia”, sostuvo Magariños. Además, señaló: “En términos de niveles de programación podría hablarse de Argentina 1.0 cuando se libera y organiza el país (1810-62), de 2.0 cuando surge el estado (1880-1930) y de 3.0 cuando se desarrolla la democracia de masas (1945-2001). Ahora se impone avanzar hacia la Argentina 4.0, una democracia de ciudadanos”.
El entrevistado propone un país que, tomando como piedra angular una nueva ley de coparticipación de impuestos, promueva autonomía y mecanismos de democracia directa en municipios; programas de estímulo a la calidad educativa; mecanismos para el desarrollo de emprendedores y cogestión municipal, entre otras cosas.
Concluye en que en ese país los ciudadanos son protagonistas y los políticos aprenden a trabajar para la gente en instituciones sólidas que están por encima de ellos y proveen soluciones concretas, fortalecen la clase media y forjan un nuevo contrato social para que cada ciudadano viva dignamente por sus propios medios.