La colza es afectada por numerosas enfermedades fúngicas y bacterianas, muchas de las cuales se identificaron en lotes de producción de la provincia de Entre Ríos. A mediados de julio, el Ingeniero agrónomo Leonardo Coll, referente del cultivo en Entre Ríos, detectó síntomas foliares poco comunes en ensayos de colza al estado de roseta, en el INTA Paraná. Los daños en el haz de las hojas podrían confundirse fácilmente con síntomas producidos por herbicidas o bacteriosis, por el número de lesiones y su coloración amarilla, algunas con centro blanquecino, según informó El Diario.

El mildiu de las brasicáceas (crucíferas), señala un informe de la ingeniera agrónoma Norma Formento, una de las principales fitopatólogas del país, es una enfermedad que afecta las hojas y tallos de numerosas especies cultivadas y malezas. "Es causada por un oomicete (no es un hongo) conocido inicialmente como Peronospora parasitica, luego Hyaloperonospora parasitica y actualmente reclasificado como H. brassicae", precisa la profesional.

El objetivo central del trabajo de Formento fue caracterizar a la enfermedad para que pueda ser reconocida a campo por los productores y asesores técnicos; posteriormente, aclaró, "se procederá a confirmar por morfología clásica la especie del género Hyaloperonospora".

Las manchas, en general, se observan "en el haz de las hojas inferiores"; en genotipos susceptibles de la Red Nacional de Cultivares de la presente campaña 2014, sin embargo, "afectan las hojas del tercio medio y superior".

El mildiu de la colza, agrega el trabajo, fue observado en ensayos del INTA Paraná y en lotes de producción en el departamento Victoria asociado a síntomas típicos de Phoma lingam, Alternaria brassicae y, en menor medida, a mancha negra por Xanthomonas campestris pv. campestris (bacteria).

Además, el mildiu se determinó en mostacilla (Rapistrum rugosum) y en bolsa de pastor (Capsella bursa-pastoris) en bordes de caminos y en curvas de nivel en el departamento Paraná.

Los síntomas iniciales, precisa Formento, "son manchas pequeñas, circulares y luego irregulares, de centro oscuro, aspecto acuoso y verde-amarillentas distribuidas en toda la lámina foliar, originadas por la penetración de los esporangios diseminados por el viento". Posteriormente, añade, se produce un nuevo ciclo de generación "de estructuras fructíferas que se visualizan como eflorescencias blancas dispersas en el envés de las hojas, formadas por esporangióforos con esterigmas donde se forman los esporangios".

Los factores climáticos conductivos son alta humedad ambiental, niebla, lloviznas y rocío, además de temperaturas nocturnas de entre 8 y 16°C mínimamente durante cuatro noches sucesivas y temperaturas diurnas de aproximadamente 23-24°C.

El manejo cultural, remarca Formento en su informe, se basa en la erradicación de malezas hospedantes y reducir el mojado de las hojas en caso de cultivos bajo riego. El control químico, advierte, debería ser estudiado.

"Para otros mildius se menciona la eficacia de los fosfitos de cobre y potasio aplicados muy temprano con bajos niveles de enfermedad, para que actúe como inductor de las defensas naturales de las plantas" concluye el informe.

Los excesos hídricos de julio han afectado a los cultivos de colza en la provincia, señaló en su último reporte el Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber), al punto que los mismos presentan escaso desarrollo y poblaciones desuniformes debido al anegamiento. En algunos casos incluso se ha observado la muerte de plantas donde el agua permaneció por más tiempo saturando el perfil edáfico.

Al evaluar la condición general de la colza, los técnicos del Siber estimaron que el 30% cuenta con una condición muy buena, la mayor parte del área implantada posee una calificación de buena llegando al 68% y finalmente hay un 2% en estado regular.