Un artículo de diario La Nación se mete con un tema sensible para Mendoza: la exportación de vinos al exterior, luego de que The Wall Street Journal se metiera de lleno en el mismo tópico.

Allí, a través de un artículo firmado por Sara Schaefer Muñoz, se cuenta la historia de José Manuel Ortega, quien supo exportar un tipo de Malbec de su viñedo en las faldas de la Cordillera de los Andes que los catadores estadounidenses calificaron de "tinto taciturno" con "un sabor monumental".

Según el matutino, hace poco detuvo la producción de la línea Massimo de sabor frutal y color granate. Ortega, que fundó el Grupo Bodegas y Viñedos O. Fournier en 2000, aún vende su vino premium Alfa Crux, en honor a las estrellas de la constelación Cruz del Sur que alumbran el Hemisferio Austral. Pero, dijo Ortega, se vieron obligados a dejar de producir los vinos más baratos. "Cuando la situación mejore, podemos volver a esos proyectos", sostuvo a ese diario.

Este ex banquero de inversión de 46 años llegó a Argentina desde España después de ver el potencial extraordinario para los vinos en los suelos pedregosos y arenosos y los cielos claros del Valle de Uco. Pero ahora se encuentra entre los cultivadores perjudicados por una tasa de inflación que algunos economistas colocan en cerca de 40% anual.

El sector vitivinícola de Argentina ha sido una historia de éxito. La demanda internacional de sus Malbec de buena calidad pero baratos impulsó el crecimiento del sector durante casi una década, para convertir a Argentina en el quinto mayor productor en 2011, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino. Pero los ingresos por exportaciones cayeron 5% el año pasado respecto de 2012, a US$877 millones, según la organización Bodegas de Argentina. En ese mismo periodo, el volumen de vino exportado bajó 14% a medida que los proveedores argentinos encontraron que era más difícil competir y seguir generando ganancias.

Según Bodegas de Argentina, un grupo del sector, las exportaciones de vino fraccionado (botellas, envases de cartón y otras presentaciones individuales) cayeron 5,5% a 77 millones de litros en los primeros cinco meses de 2014. Según el gremio, las ventas al exterior de estos vinos cayeron 3,6% en el periodo, a US$301 millones. El volumen de exportación a Estados Unidos, el mayor mercado para Argentina, descendió casi 8%.

El vino ha sido más golpeado que productos agrícolas como la soya porque la cosecha de uvas requiere una mano de obra intensa. Los costos de los productores, dicen los analistas, han subido al menos 100% en los últimos cuatro años.

Eso se traduce en menos botellas de vino argentino barato en los restaurantes y licorerías en EE.UU. y Europa. "Las personas quieren algo económico para la noche", dice Víctor Márquez, gerente de Beverage Depot en Dallas. El ejecutivo cuenta que por años, las botellas de Malbec de US$8,99 eran una elección popular, "pero en este momento, no tenemos ninguna en las estanterías".