El presidente de la Asociación Rural de Tornquist, Alfredo Belardinelli, se sumó al debate público por el polémico proyecto de ordenanza tendiente a regular el uso de agroquímicos en el distrito ubicado en el sudoeste bonaerense, señalando que el problema central “no sólo es resolver cuántos metros” debe haber entre las zonas pobladas y las fumigadas, sino determinar los controles sobre la actividad.

Según informó la agencia de noticias Tornquist, Belardinelli expresó que “desde la Rural planteamos que el problema central no es la distancia a la cual se debe fumigar. No son los metros, sino que lo importante es la supervisión y el control de la pulverización. Aunque fijemos en la ordenanza 500 o 1.000 metros de distancia, si no se respeta o no se controla el método de aplicación, también estaremos afectando a la población”.

“Cuando se marca un anillo (de protección) sobre un área poblada, hay que analizar los diferentes factores que rodean a cada población”, remarcó el presidente de la Rural de Tornquist.

La cantidad de metros que deberán separar a las pulverizaciones de las zonas pobladas se ha convertido en el punto más cuestionado del proyecto de ordenanza que presentaron, días atrás, los bloques de concejales del Frente para la Victoria y el Frente Renovador.

Según ese proyecto, la distancia mínima que deberá existir entre cualquier centro poblado y el área de fumigación terrestre deberá ser de 50 metros.

La iniciativa también contempla que, fuera de esa zona de protección -en un radio de 1.000 metros- sólo se puedan aplicar los agroquímicos menos tóxicos, como los nomenclados como clase III y IV por el Senasa y el ministerio de Salud de la Nación.

Algunos vecinos y la ONG Ambiente Comarca protestaron fuertemente contra este punto de la iniciativa, por considerar que es imposible proteger la salud de las personas fijando una zona de protección de apenas 50 metros.

“Este proyecto es un desastre, totalmente retrógrado. Desprotege la salud de la gente y representa un claro retroceso respecto de las legislaciones existentes”, disparó Hugo Kloster, desde la ONG Ambiente Comarca.

También se señaló que el proyecto está pensado para “beneficiar a la producción agropecuaria, y no para cuidar a la gente”.

Belardinelli aclaró, en tal sentido, que el proyecto aún está siendo debatido, incluso en cuanto a la distancia que deberán respetar los fumigadores para resguardar la salud de la población.

“Todavía no hay definiciones. Por eso es importante la participación directa de todos los actores involucrados. No todo pasa por la distancia de pulverización”, resaltó.