El Gobierno “negociaría”, tal como lo dijo la Presidenta el 20 de Junio, en Rosario (ese día el riesgo país bajó 15 %).

b) Se cumpliría con todos los bonistas que entraron al canje.

c) No habría default; y

d) Se buscaría una solución para toda la deuda en poder de los hold-outs y no sólo para los Fondos con sentencia firme. .

Los ingenuos creímos que el Gobierno Nacional cumpliría con estos cuatro objetivos y sería coherente con lo que venía haciendo (CIADI, Club de París, IPCNu para el FMI, Repsol). Faltaba sólo coronar la estrategia de acceso al mercado voluntario de deuda, cumpliendo con los cuatro objetivos mencionados.

Reforzaba esta ingenua creencia, que se tomarían en cuenta los beneficios abrumadores de un acuerdo razonable. Se estaba a la vista de la rimbombante venta de los Títulos, con los cuales cobró Repsol, a la banca J. P. Morgan, con un minúsculo descuento, y se contemplaba que cualquier eventual incumplimiento perjudicaría al plan de inversiones de YPF (que ya había colocado en Nueva York, con esa jurisdicción, a principios de abril MU$S 1.000 y esperaba hacerlo -en mejores condiciones- con los restantes MU$S 4.000, requeridos para su plan de inversiones de 2015).

Como la ANSES tiene una abundante cartera de Títulos y es propietaria de Acciones de empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, cualquier inconveniente perjudicaría al Fondo de Garantía Solidaria e, indirectamente, al poder de fuego que la Institución tiene, sobre todo para la regulación del Dólar Bolsa (e indirectamente del valor del Blue).

¿Cómo estamos hoy?

1) El Gobierno Nacional casi no negoció. O lo que es lo mismo, ofreció algo inaceptable. Trabó la iniciativa de ADEBA y no asegura que, de prosperar la iniciativa privada (compra por un banco, de las acreencias de los buitres o sea la llamada “solución del intermediario”), facilite a partir del próximo 1º de enero, la emisión de Títulos, ya sea en el marco de un canje ampliado que incluya a todos los hold-outs o uno limitado, que sólo contemple el rescate, siempre con Títulos, de la deuda buitre (algo similar a la solución Repsol). Tuvo una actitud provocativa al depositar con antelación los pagos a los bonistas, para demostrar intención de pagar y no caer en default (con el objetivo de reponer el Stay) y no se privó de cumplir anticipadamente el primer pago -con Reservas- al Club de París. Finalmente, tomó la decisión de abandonar la mesa de negociaciones y transformar la solución en una cuestión entre privados, sin comprometer nada desde el punto de vista oficial. ¡Good show!. Y ¡a medir, o sea a ver las encuestas!

2) Como consecuencia de lo anterior, no se cumple el segundo objetivo: respetar a los bonistas, ya que estos no han cobrado y se activó el seguro (Credit Default Swaps), por lo cual algunos tenedores fueron resarcidos. El problema es que, de no haber solución, el mundo considera que el país está en default y, obviamente, el 30 de septiembre los bonistas tampoco cobrarían sus acreencias, sede Nueva York, tal como ocurriera luego del bloqueo de Griesa por MU$S 539, del envío efectuado el 30 de junio.

3) No se avanzó (más bien se retrocedió) en la solución con los hold-outs que no tienen sentencia en firme.

En una palabra, Griesa mantiene la negociación, sigue el mismo mediador y permanecen bloqueados los fondos que el Juez puede bloquear. Para colmo, a todos los riesgos (que no vamos a enumerar), consecuentes a un default, se le agrega el eventual “desacato” ante el no cumplimiento de una sentencia.

No vale la pena perder el tiempo en consideraciones sobre la instrumentación política y/o puesta en escena, efectuada por el Ministro de Economía y luego por la Presidenta, el 31 de julio pasado.

Abogados especialistas, consideran que el dinero bloqueado en el BoNY no es embargable por Griesa, ya que el bloqueo es una medida cautelar y no está clara la titularidad “en firme” de esos fondos, que todos esperábamos que Griesa dilucidara el pasado viernes. Dichos fondos se hallan en una Cuenta genérica y no a nombre de cada uno de los bonistas que entraron en el canje. Es decir que no es de la República Argentina y un embargo se trabaría sólo si se tratase de un activo comercial, en territorio norteamericano, cuya titularidad correspondiera al Estado Nacional criollo. Así, “en el proceso judicial no hay mucho más por hacer, hay que sentarse a ver cómo el país paga el fallo”, sostuvo el Doctor Marcelo Etchebarne, para La Nación..

¿Qué puede pasar?

Antes de considerar cómo puede seguir la película, recordemos la evolución del riesgo país argentino, o sea cómo leen los mercados, más allá de la virtual declaración de default, el costo de prestarle a nuestro Estado Soberano.

Al 1/08/13, era de 1.083 puntos. Había bajado al 15/06/14 a 754, es decir más de un 30%, en virtud de la buena letra que se vino haciendo hasta la negativa de la Corte, que lo elevó a 873 en un solo día, es decir casi un 16%. Cuando habló la Presidenta en Rosario, bajó a 687 y luego, a fines de junio, a 534. Quiere decir que llegamos, en un momento, a una reducción de más del 50% en relación a un año atrás. Todavía, cuando se conoció la iniciativa de ADEBA, el miércoles 30 de julio, estábamos en 553 puntos. Obviamente, terminamos la semana con 704, aún por debajo del riesgo vigente antes de la negativa de la Corte. Vale decir que los mercados no están desesperados . ¿Por qué?.

La razón es simple: los buitres no cobraron, la sentencia no se cumplió y las negociaciones siguen abiertas. El Gobierno Nacional puede mantener esta situación argumentando que no está en default y recién hacerse cargo del problema en enero de 2015. Salvo que el Juez dicte el desacato.

Subyace a esta situación, la idea de que Griesa dejará pasar los exabruptos proferidos por nuestras autoridades y confiará en la idea de que aparezca un intermediario, en estos cinco meses, si es que los hold-outs no bajan sustantivamente sus pretensiones y lo consiguen ellos, por su cuenta. Se habla de negociaciones con tres bancos, con los cuales se discutiría el valor de la “compra de la quiebra”, la forma de salvar la cláusula RUFO (no debería ser tan difícil como la pinta el Ministro) y el todavía virtual tiempo de espera (costo financiero) hasta el 1º de enero de 2015.

Nadie puede anticipar si el Gobierno Nacional persistirá en su actual postura (criticar, denunciar y lavarse las manos), transformando la solución en un “contrato privado de partes”, en el cual se abstiene de participar hasta dicha fecha (y hace out-sourcing del cumplimiento de SUS cuatro objetivos).

Cuesta pensar en el mantenimiento de una fuerte incertidumbre para los próximos cinco meses, ya que tiene costos internos que, amén de los mencionados más arriba (pérdida de valor de los Activos y suspensión de inversiones), pone en juego toda posibilidad de reactivación económica, con sus consecuencias en la inversión y sobre todo en el empleo.

Un buen Ministro debería procurar la suba (y no la baja) en el valor de los activos locales, o de tenedores locales: es decir la gente como uno.

La lógica indica, dados los costos, que de no aparecer un intermediario internacional (para los bancos es “un vuelto”), podría revitalizarse alguna solución local, ya que los bancos involucrados, principalmente los que cotizan en Nueva York, pierden por el valor de sus Activos y, adicionalmente, por el valor de sus Acciones (es decir su Patrimonio Neto).

Si es cierto que el sistema financiero tiene Títulos Públicos por más de M$ 70.000, retomar “la vaquita” no debería ser una cuestión insostenible desde el punto de vista económico. Todo lo contrario. Habría que tener el cuidado de presentarla de manera que los patriotas sean del Gobierno , y no personas o instituciones que financian a candidatos de la oposición.

Mientras tanto: ¡pregate per noi!

Por Lic. Jorge Ingaramo
Fuente: Años de Campo