A medida que pasan los días más se retrasa y complica la cosecha gruesa en nuestro país. Faltando levantar más del 13% del área cosechable de soja, y un 34% de la de maíz, las lluvias periódicas siguen retrasando la evolución de la zafra. Muchos campos anegados y con exceso de agua en los caminos vecinales, hacen de las tareas de recolección y transporte trabajos prácticamente imposibles de concretar. A esto debemos sumarle dos imponderables: la crecida del Río Paraná y los pronósticos de lluvias, con tormentas fuertes en algunas zonas. En el caso del gran caudal de agua que está viniendo del sur de Brasil, entrará en los próximos días a nuestro país inundando zonas ribereñas de toda la Mesopotamia. Este aumento de la altura de los ríos, generará que los riachos y ríos que naturalmente desagotan en el Paraná, queden “taponados” haciendo más difícil el escurrir de los campos. Si a todo esto agregamos la posibilidad de lluvias y tormentas con importante cuadal de agua, la situación será muy complicada, según un informe difundido por Alejandro Ramírez, Analista Agropecuario.

La preocupación de la cadena comercial es ver como se está retrasando demasiado las cosechas. La soja que se recolectó un 87% de su área, el año pasado a esta época ya se había terminado la zafra. En el caso del maíz, el retraso es mayor, preocupando la imposibilidad de entrar a los campos a trabajar, con maíces que se deberían haber levantado hace 20 días.

A todo esto debemos sumarle un nuevo paro en los puertos cerealeros que entorpecen y frenan las exportaciones argentinas. El sindicato de marineros lanzó una medida por tiempo indeterminado que frena todas las operaciones de la zona de los puertos de San Martín, Timbúes y San Lorenzo (Provincia de Santa Fe).  Hay 165 buques que están por amarrar o ya lo hicieron con la documentación para cargar 520.000 toneladas de agro productos de exportación, diesel y biodiesel. Alrededor de un 35% del total corresponden a envíos de soja y sus derivados (harina, aceite y expeller).

Las ventas por parte de los productores continúan muy lentas, cuotificadas y haciendo cálculo de cuánto dinero necesitan exactamente para pagar las cuentas que vencen por estos días. El ritmo de comercialización sigue bajando, notándose la retención de granos por parte de los hombres de campo. A muchos ya no le importa la tendencia bajista de los mercados por la buena evolución de los cultivos norteamericanos, sino hacerse fuerte con “su cosecha” a la espera de mejoras de precios por posibles futuras devaluaciones del peso argentino.

En tanto, los exportadores intentan seguir con el buen ritmo de liquidaciones de divisas por exportaciones, pero viendo que si los productores no realizan ventas, este volumen semanal (alrededor de 1.000 millones de dólares) puede bajar abruptamente. “El Gobierno nos pide que liquidemos, pero si los chacareros no vende, no sé qué vamos a hacer” comentaba un exportador en los pasillos de la Bolsa de Cereales de Buenos aires.

Esta sería una complicación más para poder afirmar que la cosecha 2014 viene complicada. Y sin considerar que de continuar las inclemencias, los rindes puedan modificarse, algunos lotes no podrán cosecharse nunca y la calidad comercial de los granos continuará deteriorándose.