Durante el transcurso del tiempo las transformaciones ocurren constantemente y cada vez con más dinamismo y de alcances en el espacio de impactos de magnitud. Es así como no escapa de esta realidad el sector agropecuario tanto a nivel internacional como local. Estas lecturas de cómo evolucionan ciertos sectores se podría realizar desde una óptica más bien de demanda o una óptica de oferta y siendo el resultado al que se abordaría casi con seguridad el mismo. Ahora bien, en este momento vamos a plantear la explicación de esta gran transformación mezclando algunas variables tanto de oferta como de demanda y trataremos de enumerarlas por lo menos la de los últimos 20 años.
Principales factores que han impactado al desarrollo del Agro:
- Crecimiento vertiginoso de la población mundial.
- Procesos migratorios de campo a ciudades.
- Impacto de la Globalización y la disponibilidad de herramientas que esta permite alcanzar.
- Incorporación tecnológica en países en vía de desarrollo.
a. Siembra directa.
b. Bio tecnología.
c. Paquetes tecnológicos adecuados a distintas zonas permitiendo superar rindes promedios.
5- Esquemas de negocio distintos a los tradicionales:
Aparece la especialización (caso de los contratistas dirigidos a una labor particular como por ejemplo la cosecha)
Aparecen los coordinadores de redes de negocios.
6- Participación a escalas significativas de fondos de inversión volcados al sector (conviven y se adaptan dos culturas distintas, la financiera y la productivista.
Entonces la pregunta que nos hacemos es, ¿Cómo podemos coordinar distintas acciones en este esquema de constante cambios y sus impactos en las empresas? Es decir, ¿Dónde está el verdadero agregado de valor que hoy tiene el negocio agropecuario? ¿Siguen siendo solo los granos o el aceite arriba de un barco su fuente de riqueza y crecimiento?
Ensayemos algunas reflexiones a modo de iniciar respuesta, o al menos de disparador para la reflexión. Empecemos por el denominado negocio agropecuario, si nos paramos en el caso del productor en campo propio, su atención ha de estar puesta en:
Clima en Argentina, Brasil, Ucrania y Estados Unidos, entre otros.
Estimaciones del USDA.
Embarques de soja de China.
Opciones que presentan los mercados (Matba, Rofex, Chicago, etc).
Herramientas para poder armar un promedio de precio de venta para la campaña.
Control presupuestario.
Avance de las labores y el arreglo con los contratistas.
Control de malezas y aplicaciones.
Compra de insumos y sus momentos.
Respuestas al directorio de la empresa (en muchos casos familiar).
Manejo sustentable de tierra y vínculos.
Pago de impuestos y a proveedores.
Logística post-cosecha.
Cumplimiento con los compromisos de entrega de físico.
Entorno normativo.
Planificación de la próxima campaña.
Estrategias de endeudamiento.
Aquel que trabaja en campo arrendado habrá de agregar negociaciones con dueños de la tierra, respuesta a los inversores, búsqueda de inversores, relación con los bancos, etc.
La sola enumeración de actividades, y seguro que usted lector anotó alguna más, nos muestra la complejidad que ha adquirido en este entorno, el negocio agropecuario, y esa necesidad de coordinar acciones de la que hablábamos.
Podríamos decir que el empresario agropecuario es en realidad el administrador de una red de conocimiento e información. Esa red está conformada por dueños de campo, socios, inversores, contratistas, asesores técnicos, bancos, corredores de bolsa y vínculos de acceso a información.
Por ella, circulan datos que sus componentes procesan y transforma en información, la cual, cuando es utilizada para la toma de decisiones, pasa a ser conocimiento.
Cuando un productor, por ejemplo, accede la información que Globaltecnos produce al analizar una serie de precios, y decide armar una estrategia de ventas y toma de coberturas está, al fin y al cabo, construyendo conocimiento.
Y esa construcción se da en un entorno, local y mundial, cada vez mas dinámico, incierto y competitivo. En el que, aquello que nos daba ventajas hasta hace poco puede dejar de darlas de la noche a la mañana. En ese contexto, solo una cosa es cierta, aquel que se quede quieto, que no innove ni tenga flexibilidad, es el perdedor.
Justamente ese rol de gestor de red de conocimiento con el que definimos al empresario agropecuario de hoy en día, tiene que ver con que la verdadera fuente de riqueza de la empresa agropecuaria, está y estará cada vez más anclada en el conocimiento.
La cantidad de acciones que hemos visto, los actores que implican y la necesidad de coordinación de las mismas nos lleva al Concepto de Gestión del Conocimiento: “…Podemos describir a la Gestión del Conocimiento como el concepto que engloba los procesos de creación, identificación, acumulación, transferencia y utilización del conocimiento presente en una actividad…” (Lisandro Blas).
Todas las reflexiones que hemos hecho nos dan la pauta de que la empresa agropecuaria crea conocimiento y lo hace articulando distintos nodos de una red, ahora bien... ¿Lo está gestionando?
