El cuatrerismo y abigeato no son actividades nuevas en las regiones ganaderas. Cada tanto, por cuestiones diversas, vuelven a recrudecer en algunas zonas y se instalan por un tiempo como un flagelo que, en ciertas circunstancias, han desembocado hasta en hechos violentos. Sin embargo, si se consideran los casos en forma acumulada, estos suman un costo muy elevado para el sector agropecuario, ya que casi nunca son esclarecidos.
Durante los últimos meses, el partido de Castelli ha sido epicentro de varios casos de robo de ganado en sus más variadas formas. Las características se podrían diferenciar al menos en tres tipos. Por un lado están los de faena aislada, en la que los delincuentes carnean a campo animales que hallan en establecimientos aledaños a los caminos vecinales, en general favorecidos por la oscuridad, la falta de patrullaje y la escasa población estable del sector rural. El destino de esa carne suele ser la venta ilegal fraccionada a particulares, o bien en medias reses a carnicerías o parrillas y restaurantes de la región. En un reciente allanamiento a una de ellas, ubicada en la localidad de Sevigne, frente a la Autovía 2 en el partido de Dolores, se encontraron cortes cuya procedencia no pudo ser acreditada como legal por parte de los responsables del comercio y, como consecuencia, el parador en cuestión fue clausurado por algunos días hasta tanto las diligencias judiciales permitieron su reapertura.
Otra es la sustracción de animales en pie que a su vez también tiene escalas, representadas por la magnitud de los delincuentes en cuestión. El fenómeno de robo de terneros mamones que van a dar a guacheras donde completan su crianza ha sido este año frecuente y reiterado. Sin embargo, las bandas de mayor complejidad completan en cada uno de sus ilícitos por lo menos el volumen de un camión jaula que sale del partido y toma destino, generalmente, hacia otro punto de la geografía bonaerense. En este caso, si los animales son de invernada pasarán por feed lot o encierres hasta dar con el peso de faena. Si, por el contrario, la hacienda ya está gorda, en pocas horas estarán faenadas para evitar cualquier tipo de seguimiento o localización.

Algunos hechos puntuales
En el partido de Tordillo, en cercanías del paraje Esquina de Crotto, durante la madrugada del 27 de octubre de 2013, 62 animales livianos fueron embarcados y conducidos a un establecimiento rural de Castelli. El hecho fue esclarecido varios días después gracias a que el responsable de la balanza que pesó la hacienda robada, que no participaba del ilícito, informó a la justicia de este movimiento al conocer por los medios el caso de robo y las características de la hacienda, que asoció inmediatamente con los que habían pasado por sus instalaciones.
Por el caso, caratulado como Abigeato agravado, hay cuatro imputados, tres de ellos por el delito en sí y el dueño del campo de Castelli, que recibió la hacienda en carácter de comprador, está acusado de encubrimiento.
El miércoles 18 de diciembre de 2013, 52 novillos de la firma Balanza fueron sustraídos de un campo ubicado a sólo diez kilómetros del casco urbano de Castelli. Durante esa madrugada los ladrones cortaron alambres, encerraron la hacienda y partieron con un camión, al cual pareció tragar la tierra ya que no se ha podido establecer dónde pudo haber llevado la carga. Por el hecho, Héctor Balanza, uno de los socios de la firma ha recorrido centenares de kilómetros revisando feed lot y rodeos de engorde pero no pudo aún localizar la hacienda que por el tiempo transcurrido pudo haber sido ya faenada.
El 16 de febrero pasado, 37 novillos gordos de alrededor de 500 kilogramos, de la marca de Carlos y Hugo Traverso SH, fueron sustraídos durante la madrugada del campo La Herrería y cargados en el embarcadero de un campo lindero, que no cuenta con puestero y utilizando para la tarea los caballos de aquel lugar.
Este hecho también permanece impune y por el mismo, al igual que en el anterior, no ha habido detenidos. El presidente de la Sociedad Rural de Castelli, Alejandro Jaureguiberry, se reunió días pasados con el Fiscal General de Dolores, Diego Escoda, y con la Fiscal Lucía Bruno, y ha convocado a autoridades provinciales de Carbap para difundir los casos.
A estos dos hechos se sumaron el robo de once terneros que fueron recuperados y otros veinte vacunos cuyo destino no se ha podido establecer aún. “Creemos que hay una célula local que opera con distintos integrantes en cada uno de los casos y entrega a otros destinos los animales robados. Vamos a solicitar la colocación de cámaras en las rutas 2 y 11, y que se refuerce el patrullaje de la zona rural como medidas iniciales”, afirmó Jaureguiberry.