Con la superación de la crisis lanera internacional de los años 90, la mejora sustancial en la competitividad de los productos ovinos exportables desde la devaluación de la moneda nacional a fines de 2001, y con los instrumentos de financiación provistos por la Ley de

Recuperación de la Actividad Ovina Nro 25422”, la Argentina se suma a las tendencias mundiales de aumento de stock y de producción ovina a partir de la intensificación y la especialización.

 

Muchos sistemas laneros extensivos tradicionales se intensifican hacia la producción de carne y algunos sistemas de carne se intensifican hacia la producción de leche para queso.

 

Por otro lado muchos sistemas de producción se especializan en determinados productos y mercados.

 

Así algunos sistemas laneros tradicionales ahora usan genotipos especializados para la producción de lanas superfinas o lanas para usos específicos y sistemas dobles propósitos tradicionales ahora se especializan en la producción de carne con razas de mayor prolificidad, crecimiento y conformación.

 

La intensificación implica cambios de ambiente que pueden ser aprovechados con genotipos mejor adaptados, y la especialización implica selección o utilización de genotipos específicos.

 

En ambos casos surgen nuevas demandas de tecnología de mejoramiento genético y evaluación de genotipos. En esta presentación se describen los avances en la genética zootécnica ovina del país desde el punto de vista de su aplicación y adopción.

 

Situación actual

 

La estructura genética tradicional y los procedimientos habituales de mejora genética en ovinos de la Argentina son similares a los de bovinos de carne del país y a los de muchos ovinos y bovinos de otros países. La estructura típica de las razas ovinas es piramidal con planteles de animales puros de pedigrí (PDP) en el estrato superior seguido de un estrato multiplicador y majadas generales. En general los planteles PDP tienen un número bajo de animales, solo permiten la introducción de animales del mismo estrato, y la selección es visual con escasa presión de selección. Estas características implican una baja tasa de progreso genético.

 

Las limitaciones del sistema son conocidas por los criadores más influyentes que ante la escasez de padres mejoradores en el país suelen recurrir a su importación. Razones sanitarias limitan la importación a pocos países, típicamente a Australia y a Nueva Zelanda donde no necesariamente se encuentran todos los genotipos necesarios en cantidad y calidad. La dependencia de terceros para el mejoramiento genético local tiene costos adicionales, limitaciones y peligros. Tiene los costos de importación, las limitaciones del tipo de animales disponibles y tiene el peligro de cambios en la política de exportación de germoplasma de esos países. Por ejemplo durante muchos años Australia, principal proveedor de reproductores de raza Merino, aplicó un embargo a las exportaciones de animales de esa raza.

 

La disconformidad con los genotipos ofrecidos por el sistema tradicional para atender las nuevas necesidades de los sistemas intensificados o especializados ha generado demandas de cambios en la estructura genética tradicional y en los procedimientos de selección aplicados.

 

En algunos casos estas demandas son canalizadas por las respectivas Asociaciones de Criadores y en otros casos productores han generado estructuras independientes, y ensayado con genotipos alternativos.

 

Por ejemplo, el INTA Chubut está evaluando la raza Dohne Merino, INTA Balcarce al genotipo Highlander, y la empresa OVIS

XXI ha introducido ovinos MPM (Multi Purpose Merino). Desde el punto de vista tecnológico esta situación es positiva con nuevas demandas y nuevos actores en el mejoramiento genético ovino.

 

Estrategias de intervención

 

Las nuevas demandas exigen nuevos conocimientos y tecnologías y, en especial, la transferencia y adopción de las tecnologías ya disponibles. Las estrategias para lograr los conocimientos y su transferencia son la investigación, la oferta de servicios especiales, el apoyo técnico y la capacitación. Para la capacitación es necesario enfrentar dos dificultades, la formación de los propios genetistas y la superación de la inercia de los criadores tradicionales.

 

Por un lado existen muy pocos genetistas y asesores zootécnicos activos en el sector ovino del país, y por el otro lado, algunos criadores acumulan experiencia y éxitos importantes tal que descartan el aporte que las nuevas tecnologías le pueden brindar. Esto irá cambiando con la presión de la demanda por reproductores mejores y con una nueva generación de genetistas y criadores.

 

En todo caso la capacitación de productores y el apoyo técnico de asesores o extensionistas permitirán el diseño e implementación de programas de mejora con las tecnologías disponibles y generarán demandas de nuevas tecnologías e investigación. Un rol estratégico en este proceso tienen los servicios de análisis de lana y de evaluación genética.

 

En el futuro también lo tendrán los servicios de análisis de carne y de paternidad.

 

Servicios de evaluación genética

 

Desde hace 40 años que existen en Argentina laboratorios de lana que ofrecen resultados de análisis de muestras de vellones individuales para ser utilizados en decisiones de selección.

 

A partir de 1984 el Laboratorio de Lanas del INTA Bariloche agrega a los resultados fenotípicos una estimación de mérito genético global de los animales en forma de índice de selección.

 

En 1991 el INTA junto a varias Asociaciones de Criadores de Ovinos lanzan formalmente el Servicio Nacional de Evaluación Genética de Ovinos “Provino” (Mueller 2004). El servicio es ofrecido por los Laboratorios de Lana de Bariloche, Rawson y Río Gallegos ya que es usado principalmente por productores de razas laneras. Actualmente Provino incluye la evaluación genética de otras razas de ovinos.

 

Provino agrega estimaciones de mérito genético en términos de desvíos esperados en la progenie (DEPs) para peso corporal, peso de vellón limpio y promedio de diámetro de fibras.

 

Con la difusión del uso de balanzas en los campos y con nuevos instrumentos de análisis en los laboratorios las características medidas en los animales y los análisis de lana fueron aumentando. Por ejemplo con la adquisición de un instrumento móvil de medición de diámetro de fibras (OFDA2000) adquirido con financiamiento de la Ley Ovina se analizaron en la zafra 2005/6 11.500 muestras de vellón adicionales.

 

Los procedimientos para la determinación de mérito genético también se fueron mejorando con factores de ajuste y parámetros locales y específicos a diferente tipo de razas. Para los criadores que cuentan con registros genealógicos de sus animales, Provino ofrece el potencial de las metodologías modernas de evaluación genética, tal que al servicio Provino Básico que estima merito genético de animales contemporáneos con metodología BLP se le sumó en 1996 un servicio Provino Avanzado basado en metodología BLUP Modelo Animal para estimar mérito genético.

 

Es interesante observar que el flamante servicio australiano de evaluación genética de ovinos “Sheep Genetics Australia” (Brown et al., 2006) discrimina entre Flock Breeding Values (FBVs) y Australian Sheep Breeding Values (ASBVs), con la misma lógica de resultados Provino Básico y Provino Avanzado.

 

Provino es un servicio de evaluación genética y no es un programa de mejora genética ya que la disponibilidad de méritos genéticos no garantiza su aprovechamiento. De todos modos el nivel de uso de Provino puede ser considerado un indicador de programas de mejora, tomando en cuenta que el servicio es voluntario y arancelado. En lo que sigue se resumen los programas de mejora genética formales en ejecución. Entendiendo como formales a aquellos basados en el uso de información genética.

 

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