El pasado 9 de julio se dieron a conocer los resultados del Barómetro Global de la Corrupción (BGC), elaborado por Transparency International, el cual es una encuesta mundial de opinión pública que releva las expectativas y experiencias relacionadas con la corrupción. De hecho, en su edición 2013, refleja las respuestas de 114.270 personas en 107 países.
Concretamente, el BGC indaga en forma general sobre la opinión de las personas acerca de la corrupción de su respectivo país y en qué instituciones dicho problema se manifiesta de manera más grave. También, mide si las personas se tuvieron que enfrentar a algún tipo de soborno durante el último año así como cuál consideran que ha sido el grado de eficacia del gobierno en las medidas aplicadas para detener la corrupción.
Lamentablemente, los resultados para nuestro país son por demás desalentadores, dado que Argentina lidera el ranking de países latinoamericanos donde hay una mayor percepción del aumento de la corrupción en los últimos dos años. Específicamente, un 72% considera que la corrupción se ha incrementado en el país, un 19% estima que sigue igual y sólo el 9% restante afirma que se redujo. Tales porcentajes han variado en relación a la edición pasada del BGC, ya en la encuesta 2010/2011 un 62% afirmaba que se había incrementado, para un 30% seguía igual mientras que para un 8% había decrecido. En el ranking actual le siguen México y Venezuela con un 71% y un 65% respectivamente.
Porcentaje de la Población que Percibe Aumento de la Corrupción

Fuente: IEE en base a datos de Transparency International
Otro de los datos que arrojó la encuesta es que la puntuación de Argentina en lo que se refiere a la magnitud del problema de la corrupción en el sector público fue de 4.5 y la puntuación regional fue de 4.3 (donde 1 equivale a afirmar que no representa ningún problema y 5 implica un problema muy grave). En tanto, las instituciones percibidas como más corruptas en el país son los partidos políticos, los funcionarios públicos, el poder legislativo, la policía y el poder judicial.
Para peor, de acuerdo a los encuestados, Argentina se ubica como el segundo país de América cuyo gobierno es visto como menos efectivo para la solución de problemas de corrupción, ya que el 74% respondió que no lo es, un 14% lo considera efectivo y un 12% no le adjudica ninguna valoración. El primer puesto en esa categoría es ocupado por Paraguay.
En definitiva, no sorprenden los resultados arrojados por el Barómetro Global de la Corrupción, ya que la deshonestidad, los hechos de soborno y la falta de transparencia se encuentran a la orden del día. Innumerables son los ejemplos que se vienen sucediendo en el último tiempo, entre las que cabe mencionar las denuncias de lavado de dinero por parte de principales funcionarios del gobierno, la falta de criterios claros en procesos de licitación y en el manejo de fondo de públicos, casos de enriquecimiento ilícito, entre otros.
Lamentablemente, hechos como los mencionados repercuten indefectiblemente en la institucionalidad del país, afectando su grado de credibilidad y acentuando la falta de reglas claras, condiciones necesarias para un crecimiento y desarrollo a largo plazo.
Fuente: Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Libertad