En Salta es crítica la situación que atraviesan las más de 40 familias de productores pimentoneros de la localidad vallista de San Carlos. Según informó el diario El Tribuno de esa provincia, aún no pudieron vender su producción actual por los magros precios que les quieren pagar los molineros.

Se trata de pequeños productores de puestos de los Valles Calchaquíes como Corralito, El Barrial y el propio San Carlos. Familias que tienen una o dos hectáreas con un rinde promedio de 2 mil kilos por hectárea. Las malas condiciones climáticas hicieron que para esta cosecha los campos solo dieran entre 1.600 y 1.800 kilos por hectárea.

Para la presente campaña le quieren pagar un poco más de $15 por kilo; lo cual significa una baja significativa respecto del año anterior que le dieron entre 17,50 y 18 pesos.

Uno de los más reconocidos y respetados productores, es el “Betuco” Cardozo, quien dijo que para que puedan obtener algo de ganancia le deberían pagar al menos $20 por cada kilo.

Y las cuentas son claras. Una familia que trabaja anualmente con 1 hectárea que produce (idealmente) 20 mil kilos obtendría 30 mil pesos a 15 el kilo. Si estuviera a 20 llegaría a los 40 mil pesos. Para tener en cuenta hay que resaltar que solo producen el pimiento y que solo hay una campaña. Es decir que dependen exclusivamente de su cultivo para su supervivencia.

Cardozo se quejó porque desde siempre los molineros ponen el precio que pueden, o quieren, y ellos no pueden hacer nada.

“Acá necesitamos la asistencia del Gobierno provincial para que de alguna manera salgamos de este año que tuvimos muy malas las cosechas y el precio que nos quieren pagar es el más bajo desde hace mucho tiempo”, se quejó Cardozo.

El presidente de la Cooperativa Agropecuaria Forestal San Carlos, Luis Carral, habló en exclusiva con El Tribuno y dio algunas consideraciones sobre las posibles soluciones para un histórico problema.

“Lo que tiene que hacer este Gobierno o el que venga es controlar la adulteración del pimentón. Cuando se solucione eso se pagará el precio justo”, dijo el dirigente.

Sucede que se adultera el producto final con cualquier agregado como harina, sémola o lo que sea. Eso influye en la cantidad y en consecuencia, en el precio. Para entender mejor, “si antes se producían 180 mil kilos de buena calidad, ahora se llega a los 800 mil lo que hace que la oferta baje los precios al suelo”, dijo Carral.

“Entonces nosotros tenemos una calidad excelente, pero que se vende al mismo precios que productos adulterados de otras zonas. Nosotros lavamos, preseleccionamos y molemos; pero nos pagarán lo mismo que a otro pimentón de baja calidad”, concluyó el vallisto. A ese descontrol, hay que agregarle la poca capacidad que tienen de procesamiento del producto primario. Si bien el Gobierno inauguró un secadero solar, no tiene la capacidad suficiente para la producción de los 41 productores de San Carlos.