Con el fin de organizar sus actividades se estableció el Comité Mundial de Seguimiento del AIAF 2014, con la participación de doce estados miembros de la FAO y representantes del FIDA, el PMA, otras agencias de Naciones Unidas, Bioversity, el Foro Rural Mundial, la Unión Europea, organizaciones de productores y el sector privado. El itinerario de la Campaña a favor de la declaración por las Naciones Unidas del Año Internacional de la Agricultura Familiar-AIAF comienza en febrero 2008, en Roma (después de la celebración del Foro Campesino, promovido por el FIDA), contando actualmente con el apoyo oficial de más de 100 organizaciones de África, América, Asia y Europa.

La Campaña se desarrolla en diversos niveles bajo la coordinación del Secretariado del Foro Rural Mundial-FRM, tratando de congregar el mayor número posible de organizaciones que le den su apoyo oficial. Estas organizaciones participan, en función de sus posibilidades, en las diversas fases de coordinación y de ejecución de las tareas de la Campaña. Se trabaja también para conseguir la adhesión de Gobiernos a esta iniciativa, ya que son ellos los que tienen que proponerla en las Naciones Unidas.

Para las organizaciones adheridas a la Campaña la celebración de un Año Internacional de la Agricultura Familiar constituiría una oportunidad única de desarrollar medidas que aseguren, a medio y largo plazo, un desarrollo próspero y sostenible de la agricultura familiar y, consecuentemente, de los entornos rurales en todos los continentes, y, especialmente, en los Países en Vías de Desarrollo.

El enfoque del Año Internacional que se propone se basa en: un planteamiento positivo y dinamizador, mostrando a la sociedad civil y al conjunto de sus instituciones, no sólo los retos o dificultades de la agricultura de escala familiar, sino su gran contribución, real y potencial, a la alimentación mundial, a la lucha contra la pobreza y al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El objetivo prioritario del Año Internacional de la Agricultura Familiar-AIAF es promover, en todos los países, verdaderas políticas activas en favor del desarrollo sostenible de los sistemas agrarios basados en la unidad familiar, proporcionar orientaciones para su puesta en práctica, potenciar el papel de las organizaciones agrarias y campesinas y sensibilizar al conjunto de la sociedad civil sobre la relevancia de apoyar la agricultura familiar. Y todo ello en la perspectiva de la lucha contra la pobreza, la búsqueda de la seguridad y soberanía alimentarias y la consecución de un medio rural vivo, basado en el respeto al medio ambiente y a la biodiversidad.

Este Año Internacional no se ve como un fin en sí mismo sino como el comienzo de un proceso en el que, a través de una sucesión de acontecimientos, se reconozca a la agricultura familiar, a sus diversas asociaciones profesionales, la oportunidad de ser protagonista de su propio desarrollo. Salomón Salcedo, Oficial Principal de Políticas de la FAO señaló que este sector es un pilar de la seguridad alimentaria regional: “el 80 % de las explotaciones agrícolas de América Latina y el Caribe son parte de la agricultura familiar. El sector genera sobre el 70 % del empleo agrícola de la región”, explicó. Según la FAO, sólo en los países del MERCOSUR el sector involucra a 20 millones de personas directamente en los predios, y da empleo directo a cerca de 10 millones de personas. En términos de producción también es clave: en Brasil, aporta el 38 % de la producción agropecuaria, el 30% en Uruguay, el 25% en Chile, el 20% en Paraguay y el 19% en Argentina.

En términos económicos se puede definir a la agricultura familiar como un “sector”, mientras que los protagonistas del espacio, definen a la agricultura familiar como una “forma de vida”. Las propias organizaciones hablan de una “cuestión cultural, que tiene como principal objetivo la reproducción social de la familia en condiciones dignas”. Una particularidad es que la gestión de la unidad productiva y las inversiones es hecha por los miembros de la familia y la propiedad de los medios de producción (aunque no siempre la tierra) pertenece a la familia y es en su interior que se realiza la transmisión de valores, prácticas y experiencias.

La agricultura familiar debe ser entendida entonces como aquella forma de producción rural que tiene al agricultor como su fin y no como su medio, que vincula el estilo de vida con el medio físico productivo en un igual espacio, donde la agricultura es la principal ocupación y fuente del ingreso familiar. La familia aporta una fracción predominante de la fuerza de trabajo utilizada en la explotación, se garantiza su autoreproducción para el arraigo de los jóvenes como nuevos agricultores, produce tanto para el autoconsumo y el mercado de manera diversificada y transmite de padres a hijos pautas culturales, de formación y educativas como pilares de un proceso de desarrollo rural integrado.