La organización ambientalista Cullunche realizó una denuncia en el distrito El Borbollón, situado en el Departamento de Las Heras, en la Provincia de Mendoza, por el hallazgo de vísceras y otras partes de animales vacunos en un descampado, tras recibir fotos y datos de un veterinario cercano a la entidad.

El hallazgo lo efectuó el médico veterinario Gabriel Morgui (53), quien habitualmente cabalga por la zona donde encontró los restos, según informó el diario Los Andes. Al parecer, el profesional vio los desechos en una picada ubicada entre la vieja fábrica de cemento Minetti y la ex estación ferroviaria Capdevila, al este de la ruta 52, que conduce a Villavicencio. Se trata de un camino de servicio casi con seguridad abierto por la empresa Ecogas para el tendido de cañerías.

Morgui suele recorrer la zona a caballo, en el marco del entrenamiento que realiza con equinos de resistencia (endurance) que compiten en Buenos Aires. En esas circunstancias, hace unos días, fue testigo a la distancia de la descarga de material de desperdicio de una faena de bovinos. Había, según su testimonio, vísceras amontonadas (pulmón, estómagos de vaca y fetos o nonatos) que denotaban por la cantidad el resultado de la faena clandestina de un frigorífico o de personas que hacen el trabajo ilegalmente. Y agregó que “los inescrupulosos abandonaron además las osamentas de los animales sacrificados”.

Hay que señalar que los establecimientos dedicados a preparar carne para el consumo de faenas poseen digestores, aparatos que reducen los desperdicios, impidiendo la propagación de enfermedades.

Ni Morgui ni los amigos que lo acompañaban pudieron tomar las patentes de los vehículos que dejaron el residuo a cielo abierto, pero observaron el desplazamiento de un camión Dodge con acoplado y una camioneta Luv, ambos vehículos de color blanco.

El veterinario explicó que en razón de no haber podido sorprender in fraganti a los autores del ilícito, se vio impedido de hacer la denuncia, pero no obstante esa circunstancia dio cuenta de lo sucedido y observado a personal de un móvil policial, que en forma permanente se encuentra en la avenida San Martín, entre Panquehua y la ex fábrica de Minetti, para que estén atentos ante la posible repetición de la irregular operación.

En la Dirección Provincial de Ganadería se explicó que afortunadamente lo acontecido conforma "un hecho aislado" o poco repetido en los últimos tiempos, indicándose que habría actuaciones de oficio ante la denuncia periodística del tema.

En tanto, la Fundación Cullunche, que preside la veterinaria Jennifer Ibarra, solicitó "se investigue (el hallazgo) en los entes que correspondan, y que los pseudo empresarios, responsables del delito, cesen de contaminar.

El doctor Eduardo Vargas, coordinador de campo de la Dirección de Ganadería, planteó que "si los desperdicios provienen de animales de faena clandestina, pueden ser robados y no pasan por el control sanitario, corriéndose el riesgo de que esa carne dispuesta para el consumo no haya pasado por las fiscalizaciones que son de rigor. Añadió que la situación "es sumamente grave", debido a la posibilidad de propagar males que están bajo control y que eventualmente pueden llegar a los consumidores por la falta de supervisación de las carnes.

Entonces, por donde se lo mire, el hallazgo de los residuos de El Borbollón es muy grave en orden a la salubridad pública y a la contaminación ambiental. Lo primero por el contagio de enfermedades que están erradicadas y pueden reaparecer por esta perniciosa práctica, como la aftosa. Y en torno a lo restante, se corre el riesgo de que animales carroñeros dispersen materia orgánica infectada.