El barbecho químico es el puntapié inicial para comenzar a trabajar con el foco puesto en el rendimiento del próximo cultivo, dado que su importancia resulta fundamental para almacenar los recursos necesarios a futuro.
La empresa argentina Red Surcos aconseja realizar el barbecho químico a tiempo, lo que es sinónimo de eficiencia y genera una mayor rentabilidad para el campo del agricultor. Para ello, aconseja conocer la historia del lote, realizar un monitoreo correcto y considerar tanto la cobertura de rastrojo como las condiciones ambientales; a la hora de definir la elección de los herbicidas y la aplicación de los tratamientos adecuados a cada situación en particular. También es necesario realizar un control temprano de malezas (de marzo a mayo para la región sojera núcleo), que se traducirá en una probabilidad de éxito mayor.
Tras la cosecha del cultivo de verano, los suelos casi sin vegetación viva y con un remanente de humedad, se encuentran propicios para el nacimiento de malezas. En consecuencia, cuanto antes se realice la pulverización, las plantas serán pequeñas y se encontrarán en activo crecimiento, lo cual, sumado a las condiciones ambientales del clima otoñal, favorecerán la eficacia de los principios activos al igual que la eficiencia del tratamiento: menor nivel de dosis y mayor porcentaje de control.
Un barbecho químico temprano implica la necesidad de realizar una segunda pulverización antes de la siembra del cultivo de cosecha gruesa. Sin embargo, una única aplicación tardía al año significará que, al momento de pulverizar, las malezas se encontrarán en un estado más avanzado y rústico, debido a las condiciones ambientales del invierno. A su vez, estos individuos ya habrán efectuado mayores daños en el lote, al consumir más humedad e, incluso, ante la posibilidad de haber aportado nuevas semillas.
La Rama Negra, Conyza bonariensis, es un ejemplo claro que determina que la sensibilidad de la maleza al glifosato está directamente relacionada con el tamaño de la misma y permite alcanzar controles más exitosos y económicos cuando la planta se encuentra aún en estado de roseta de entre 3 y 8 cm. de diámetro.