El pasado 9 de enero se llevó a cabo la reunión convocada por la Filial Delta de la Federación Agraria Argentina (FAA), originalmente prevista para el día 19 de diciembre pasado, que fuera suspendida por el mal tiempo.
Luego de un resumen de las actividades realizadas durante el 2012 y algunos hechos previos que han permitido jornadas relevantes organizadas por ambas entidades del departamento Islas del Ibicuy, en Entre Ríos, se retomaron los puntos que hacen que la entidad se encuentre trabajando en común en esta zona particular.
En la reunión participaron centralmente productores ganaderos de la zona, tremendamente afectados por las obras descontroladas de fajinas que han deformado el desplazamiento de las aguas, con lo cual los campos han quedado sin drenaje y en pleno enero se encuentran sin pasturas. También hubo productores forestales y otras actividades.
Se puntualizó sobre la situación del Arroyo Ñancay, que por estar clausurado su curso, mantiene inundada la zona, cosa apreciable simplemente con pasar por la ruta 14. Así como no sólo la falta de políticas serias al respecto, sino que se pretende un dragado del Arroyo Sagastume, que solo tiene como destino ahorrarle costos a un negocio inmobiliario, mientras que arroyos necesarios para los vecinos como el Arroyo Baltasar y el Ceibo Grande, están totalmente tapados. En ese sentido FAA valoró como un pequeño éxito haber parado momentáneamente ese “nuevo engendro”.
Se ratificó que la apuesta de la entidad federada es a la producción, “pero una producción sustentable, como son las producciones tradicionales de la región, forestación, ganadería, apicultura, otras actividades de chacra, que son seriamente afectadas por las obras y por la fumigación que se hace al sembrar soja en zona de humedales”.
Asimismo, respecto de los cauces de ríos y arroyos cerrados o desviados por obras sin ningún tipo de control, la entidad denunció que no sólo perjudican a cientos de productores, sino que además se hacen en violación del Código Civil de la Nación, en cuyo articulado se prevé la prohibición de cerrar o desviar los cauces naturales de ríos y arroyos.
Ante la evidente complicidad de las autoridades políticas de distintos niveles, nacionales (se denunciaron amenazas por ser un “productor” sojero amigo del Secretario de estado Berni), provincial y departamental, se decidió iniciar en lo posible acciones judiciales y junto con ello, a través de comunicados y una volanteada en la ruta 12, una acción de difusión y concientización para la población en general sobre las consecuencias irreversibles que va a tener para las grandes ciudades la degradación de uno de los humedales más grandes del mundo: El delta del Paraná.