Pero no se trata solamente de una cuestión de cantidad de alimentos sino también de una cuestión de calidad nutricional de los mismos. Además de resultar imprescindible contar con alimentos seguros en cuanto a sus características sanitarias, es fundamental que aporten elementos nutritivos al organismo y no sean solamente un producto o una sustancia que se ingiere para saciar efímeramente una situación de tanto de apetito como de hambre extrema. Los alimentos deben aportar el material y la energía suficientes para el correcto desarrollo de los procesos biológicos.
Desde este punto de vista, es muy importante destacar el aporte de los macronutrientes a alimentación, particularmente las proteínas. Éstas son un elemento indispensable de función estructural única e irremplazable para la formación de las células del organismo. (Ej: hormonas, enzimas, anticuerpos, etc.). De ellas también dependen infinidad de procesos bioquímicos. (Ej: digestión, crecimiento, etc.)
El aporte directo de proteínas vegetales a la dieta es importantísimo, pero también resulta relevante el aporte de proteínas cárnicas, realizado a través del consumo de productos de origen animal.
La expansión sostenida de la clase media en varios de los principales países emergentes, como China, India y Brasil, ha modificado de manera cuantitativa y cualitativa la demanda de productos alimenticios.
Se ha ido produciendo una modificación en las preferencias dietarias de estos grupos ampliados que lleva a incorporar cada vez más proteínas de origen animal.
Desde Foro PAIS – Foro de Productores Agroindustriales de Soja- se trabaja para difundir el aporte directo e indirecto de proteínas que tienen los productos derivados de la molienda de soja. La harina que se obtiene, si bien puede utilizarse en forma directa para el consumo humano, puede ser utilizada para obtener proteínas cárnicas cuando se la emplea como alimento de animales.
En tal sentido, se ha elaborado un Índice de Proteínas que posibilita medir mensualmente el aporte de la molienda de soja y también determinar la potencial cobertura de requerimientos proteicos de las personas (1) .
De esta forma es posible decir, por ejemplo, que la molienda de harina de soja de un mes podría generar de manera indirecta la cantidad de proteínas cárnicas suficientes para cubrir los requerimientos diarios durante 30 días de casi 4 veces la población total de Argentina.
Semejante cifra es la que hace posible que la agroindustria de soja argentina tenga las características para facilitar a nuestro país ser un garante sólido de la Seguridad Alimentaria nuestra y del mundo.
(1) Es la estimación de la ingesta necesaria de proteínas para una persona, acorde a su edad y estadio biológico, para mantener el equilibrio fisiológico del organismo. Se representa en “gramos de proteína por kilogramo de peso corporal” (g. prot/kg). Es calculado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
La autora es Coordinadora de Foro PAIS - Productores Agro Industriales de Soja