La última jornada del IPCVA, hizo hincapié en la importancia de potenciar ambas producciones en una zona seca como el sur cordobés  las producciones ganaderas y agrícolas, con un valor agregado, la inclusión del maní para mejorar la ecuación financiera del establecimiento La Perla.

Cerca de 400 productores se dieron cita en este campo de 350 hectáreas, que produce en forma sustentable y que fue elegido por el IPCVA para realizar la última jornada del año.

En esta oportunidad, la misma se centró en la necesidad de estimular la agricultura y la ganadería, en lugar de verlas como actividades competitivas entre sí, para mejorar los índices de rentabilidad de la explotación.

El campo en el sur de Córdoba se caracteriza por ser franco arenosos y por sus características es posible implantar maní, pero al tratarse de un cultivo muy extractivo es necesario recuperar la estructura del suelo, mediante la utilización de cultivos de cobertura, según informó el portal “Noticiasagropecuarias”:

“Se trata de tener sinergismo, no solo crecer en producción ganadera. Tenemos que poder aprovechar los recursos que hay al máximo y tratamos como algo fundamental de no entrar en los rastrojos de agricultura con ganadería”, aseguró Carlos Bossio.

El campo destina 130 hectáreas a la ganadería, cuenta con 90 implantadas con alfalfa y además realiza en otros lotes cultivos de maní, maíz, soja y trigo.
El cultivo de maní ocupa dos lotes de 50 y 40 hectáreas respectivamente, en  el establecimiento se realizan también cultivos de cobertura, un vez retirada la cosecha de maní, cultivo muy extractivo.

En el establecimiento se realizan “siembras estivales. Se hacen algunos campos con cosecha fina. Tenemos precipitaciones estivales, de 700 milímetros por año. Nuestra agricultura es de cosecha gruesa. De la mano del INTA incorporamos los cultivos de cobertura. Sembramos en los rastrojos de soja, maní o girasol donde ajustamos la fertilización y densidad de siembra. Ese cultivo lo dejamos crecer  hasta el momento que la hoja bandera del centeno se despliega totalmente y logramos hasta 6 mil kilos de materia seca. Tenemos poco consumo de agua”.

El centeno es el que más producción tiene cuando las temperaturas bajan. Los lotes con cobertura tienen muchos menos malezas además se acumula más agua. Los suelos del Sur de Córdoba son franco arenosos en un 60/70% tienen arena. Si esos suelos quedan muy desnudos, sin cobertura se vuelan fácilmente por lo que las pérdidas son importantísimas por la erosión eólica.

Un cultivo muy importante en la zona es el maní, explica Bossio: “Hace 8, 9, 10 años que el maní entró. Es un cultivo que no se lo puede llamar destructor. Hay que saber manejarlo, ajustar las técnicas. Se siembra en directa. Una vez que se desarrolla el cultivo, cuando se cosecha, la cobertura del suelo se remueve todo, y nos quedan suelos o con menos o más rastrojos. Allí juega fundamentalmente la trilla, ya que cuando se trilla bien, tenemos un suelo que sufre menos la erosión eólica. A eso le sembramos el cultivo de cobertura, con lo que disminuimos la cantidad de malezas y la salida del maní guacho”.

En cuanto a la producción ganadera: “La invernada es de alta producción, de machos, donde la hacienda es toda mestiza, de buena calidad. Generalmente se compran en la provincia de Buenos Aires. La invernada alcanza los 812 gramos de aumento de peso diario, una eficiencia alta, del 84% que está ligado a la alta carga que manejamos Tenemos 3,23 cabezas por hectárea ganadera y en alfalfa 4,66 cabezas. Eso nos permite comer las pasturas con muy poca floración. En nuestros campos tenemos cría y también compramos invernada”, resumió Bossio.