Tras cuatro años de espera del permiso para incorporarse al Mercosur, el cual le era negado por el parlamento de Paraguay, la República Bolivariana de Venezuela se ha convertido en un nuevo miembro del bloque, lo que lo convertiría en una potencia petrolera y no sólo agroalimentaria.
La destitución de Fernando Lugo al frente de la presidencia de Paraguay en junio pasado por parte del Congreso de su propio país, declarada “ilegal” por el resto de los presidentes del bloque, abrió las puertas para la inmediata entrada de Venezuela, en una jugada considerada no apegada a las leyes tanto por el nuevo presidente, Federico Franco, como por parte del gobierno uruguayo.
Asimismo, el Mercosur decidió suspender a Paraguay a raíz del golpe parlamentario que provocó la interrupción del proceso democrático de Lugo, y hasta tanto se realicen elecciones en ese país.
Durante la sesión los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; de Brasil, Dilma Rousseff, y de Uruguay; José Mújica, definieron la aplicación de sanciones políticas a Paraguay por el golpe parlamentario, a la vez que renovaron su respaldo a las cláusulas democráticas que están plasmadas en el estatuto del Mercosur, según informó la agencia de noticias estatal, TELAM.
Por otro lado, los mandatarios, miembros plenos del Mercado Común del Sur desde su creación en 1991, reafirmaron la defensa de las democracias de la región.
Los presidentes de Chile, Sebastián Piñeira, de Bolivia, Evo Morales, de Ecuador, Rafael Correa, y de Surinam, Desi Bouterse, además de los cancilleres de Colombia, María Angela Olguín y de Venezuela, Nicolás Maduro, también se hicieron presentes en el plenario.

“El Mercosur resolvió la suspensión temporal de Paraguay (del bloque) hasta tanto se lleve a cabo el proceso democrático que nuevamente instale en ese país la soberanía popular; en elecciones libres y democráticas, y elijan nuevo presidente, y que no se aplicarán sanciones económicas”, informó Cristina, al cerrar el plenario y traspasar la presidencia pro témpore a su par de Brasil, Dilma Rousseff.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, decidió aflojar un poco las restricciones sobre el dólar que pesan desde hace años sobre la economía de su país, para poder adaptarse a las condiciones que exige la normativa del bloque. Como gesto de buena voluntad hacia Brasil, antes de la cumbre Venezuela acordó la compra de 20 aviones a Embraer por US$900 millones. Por su parte, Uruguay podrá colocar en Venezuela los autos de la fábrica china Chery que Argentina no le permite entrar.