La carne de pollo se posiciona, impulsada por los precios más bajos en comparación con los de la vacuna. En lo que va de 2012, la cantidad de kilos de carne aviar que los argentinos consumen per cápita trepó a 40, un 5% más que un año atrás. De hecho, en octubre del año pasado estaba en 38 kilos y en 2002 cada argentino comía apenas 20 kilos.
Mientras que, el consumo de carne vacuna ha retrocedido. Actualmente se ubica en 55 kilogramos por habitante, cifra que refleja una caída de más de 20 kilos en los últimos 5 años, cuando estaba en 76.
De acuerdo a información difundida por el diario El Tribuno de Salta, en un mes el peceto sufrió un aumento del 6,06% en la provincia norteña. La franja va de $34 a $62 el kilo. La costilla subió 11,28% y las tarifas varían de $29,99 a $46,09.
Asimismo, los precios del pollo tuvieron un reacomodamiento, aunque siempre muy por debajo de los cortes vacunos. En algunos lugares, el kilo de pollo congelado subió hasta $6, y hoy $8,59 y $17,99 son los valores mínimo y máximo que se pagan en el mercado.
La situación de las carnicerías
El combo de caída del consumo por los altos precios y la baja oferta se observa en las carnicerías salteñas. Por otro lado, la cantidad de locales que se dedican a la venta de carne está sobredimensionado
Conforme a los datos brindados por la Secretaría de Asuntos Agrarios, en la provincia existen 1.750 carnicerías, de las cuales cerca de 600 (34%) están en la capital salteña. Dirigentes del sector y propietarios estiman que más de 500 cerraron sus puertas en los últimos años sólo en la capital.
Según los carniceros, se trata de un rubro complicado; una media res cuesta entre $3.000 y $3.500, y en la cancelación de los pagos está la complicación ya que la gente compra cortes baratos.
El último relevamiento de precios realizado por la Subsecretaría de Defensa del Consumidor arroja dos variables: por un lado, los aumentos en los distintos cortes y, por otro, la diferencia de precios de acuerdo a las zonas.